Logística para catástrofes

Cuáles son los procedimientos y protocolos por seguir frente a desastres naturales La función de la logística es entregar los productos a los mercados en plazos lo más cortos posible y con costos acordes a las necesidades de esos mercados. ¿Por qué las víctimas de desastres naturales debieran ser una excepción a estas reglas?

En la Argentina, hasta ahora, no se explica esta situación. Fui testigo hace unos años de algo digno de Franz Kafka: se desbordó un río en una provincia norteña y destruyó puentes, viviendas, infraestructura urbana en general, y dejó decenas de miles de lugareños sin ninguna clase de protección. Apenas enterado de la situación, me dirigí a la casa de la provincia en cuestión en la Capital Federal, con la idea de ofrecer mi ayuda profesional al gobierno provincial. Me encontré con una enorme cantidad de paquetes y bultos, amontonados en la vereda de una importante avenida del microcentro, algunos bien protegidos con láminas de plástico, otros sin ninguna clase de protección.

Pregunté por el responsable de la operación un ministro provincial cuya función era la de contacto permanente con el gobierno nacional me atendieron y pregunté cómo se estaba organizado el programa de transporte y distribución.

La respuesta: «Todos los paquetes se entregan en Aeroparque y Aerolíneas Argentinas lo lleva a la capital de la provincia, desde allí una flota de camiones los traslada hasta el lugar del desastre».

Repregunta: «Pero son unos 400 kilómetros, con una ruta angosta y en condiciones difíciles para un tránsito de esta naturaleza, ¿no pensaron en utilizar aeronaves de menor porte y aptas para operar en pistas cortas? Prefectura y Gendarmería podrían colaborar».

Segunda respuesta: «Tengo órdenes de hacer pasar los bultos por la capital de la provincia, no me permiten cambiar los procedimientos».

La logística bien entendida propone, en primer término, la instalación de un centro de recepción único de materiales de ayuda (pequeño realmente, sin personal permanente, ubicado en una calle que permita la operación de vehículos de carga, no demasiado lejos del Aeroparque); en segundo término, elaborar un listado de representantes de distintas fuerzas de seguridad (con sus teléfonos celulares y fijos, con los nombres de suplentes para casos de ausencia, siempre con sus teléfonos), y en tercer lugar, elaborar procedimientos de protección de bultos (catalogación de sus componentes, de medidas de protección física, etc).

Los bultos que se entregarán a las víctimas deberían contener una o dos mantas, zapatillas para una o dos personas, botellas de agua potable, leche en polvo, alimentos enlatados, con su dispositivo de apertura mecánica, etc.

Las personas que trabajen en este centro deberán tener el espíritu de los bomberos voluntarios (los de Tigre son un excelente ejemplo a seguir), salir de sus casas antes al minuto de haber recibido el aviso, y ser recogidos por un vehículo a lo largo de una ruta prefijada.