En este contexto, fue bien recibida por la comunidad del transporte la creación de una mesa de trabajo, que canaliza tanto las preocupaciones como las herramientas de prevención que pueden dar resultados favorables en el combate de este tipo de delitos.
Se trata de la Mesa Nacional de Piratería, anunciada a fines de 2013 por el director nacional de Investigaciones del Ministerio de Seguridad de la Nación, Edgardo Gibilisco, que reúne un amplio abanico de actores del sector público y del privado, integrado por empresarios del transporte, de seguridad y seguros.
Este nuevo ámbito generó expectativas entre los transportistas que vienen participando «desde noviembre pasado, en reuniones de amplia convocatoria», destacó Oscar Farinelli, responsable del Departamento de Fiscalización, Seguridad y Logística, de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac).
En esos encuentros, «cada sector expresa sus experiencias, las cuales permiten definir con mayor exactitud las zonas más sensibles, frecuencias, modalidades delictivas y mercaderías más buscadas. Esto es fundamental para establecer cursos de acción de índole preventivo», detalló Farinelli.
Sobre las características que revela hoy este delito, especificó que, a través del seguimiento permanente de la situación, «advertimos que la cantidad de hechos en robos de cargas en el último tiempo se mantiene estable, pero estamos observando un rebrote en el robo de camiones para corte. Determinadas condiciones económicas entendemos que alientan la operatoria ilegal con autopartes. Esta situación desde luego ha sido planteada ante las autoridades», amplió el directivo.
Piratas conservadores
«Desde hace cuatro décadas, la piratería del asfalto viene operando en nuestro país, generando un problema muy serio para la actividad, con distintos picos de ocurrencia. Hoy se observa, en general, una tendencia a la baja, a pesar del importante crecimiento del parque automotor de transportes observado en la última década», resaltó el especialista.
Describió: «Los índices más altos se observaron entre 2002 y 2003. Esta situación motivó reacciones muy concretas por parte del Estado, que también fueron acompañadas por las agencias de seguridad privada que observaron una mayor demanda interactuando con las fuerzas de seguridad, a través de acompañamientos y seguimiento satelital a los transportes. Esa firme decisión permitió en poco tiempo reducir aquella descontrolada cantidad de hechos». Farinelli señaló que las bandas no se han desarrollado en los últimos años: «No se observa una innovación en el mo
dus operandi de estas organizaciones, más allá del nivel tecnológico y alcance de los inhibidores que utilizan para cortar las comunicaciones y señales del transporte», agregó.
Fiscalías específicas
«No obstante continuó, las empresas de seguridad privada han ganado un espacio importante en la custodia, en la prevención e, incluso, en la investigación. Por eso es fundamental el trabajo conjunto con las fuerzas policiales y la Justicia y, en este contexto, la intervención de las fiscalías temáticas se torna indispensable.»
«El rol específico de esas fiscalías especializadas amplió y profundizó los cursos de investigación de estos delitos. En la provincia de Buenos Aires vienen teniendo una significativa importancia para desalentar la piratería; importantes estructuras delictivas fueron desarticuladas a través del trabajo de los fiscales», sostuvo.
Teniendo en cuenta que «la inseguridad constituye un tema de análisis y preocupación permanente», Farinelli celebró que, aunque todavía falte «mucho por sumar, están comprometidos en la Mesa de Trabajo fiscales especializados, representaciones policiales de la Federal, la Metropolitana, de la provincia de Buenos Aires y de Entre Ríos, de Interpol, de la Superintendencia de Seguros, cámaras empresarias y la Asociación Internacional de Investigadores del Robo de Autos (Iaati), así como gerentes de seguridad de empresas que aportan sus conocimientos al objetivo común de neutralizar el delito», concluyó.


