Si las ciudades se expanden indefinidamente, con nuevos barrios de muy baja densidad, la energía y el espacio que hay que consumir para alcanzarlos tiende a ser mucho mayor. Eso significa también mayores recursos que la comunidad debe afrontar. Si pueden hacerlo de modo más compacto, en torno a ejes y centralidades claramente definidas, la eficiencia en el uso de los recursos (espacio, energía, finanzas, tiempo) será mayor. Aun en ese caso, habrá partes de los desplazamientos de bienes y personas que serán troncales y otras que serán capilares. Y lo que se denomina la última milla tenderá a ser menos masivo.
El autor es director de proyectos para América latina del Instituto para la Ciudad en Movimiento.


