Transporte y sustentabilidad ambiental: el futuro está aquí

Los motores basados en derivados del
petróleo han sido una de las bases del
desarrollo del siglo XX. Los hidrocarburos,
fáciles de almacenar y transportar, encierran
en escaso volumen gran cantidad de
energía, aprovechada con eficacia en los
motores de combustión interna. Sin embargo,
estos motores generan gases de
efecto invernadero, partículas nocivas,
gases nitrosos y otros elementos que
también son una de las bases del deterioro
sufrido por el planeta en los últimos
100 años.
La sustentabilidad, entendida como el desarrollo
de las condiciones de vida actuales
sin destruir las mismas posibilidades
para las generaciones futuras, cobra así
una importancia capital para el transporte
de cargas, responsable de casi el 15% de
las emisiones contaminantes en el mundo,
y además en constante aumento debido,
por un lado, a la globalización que
incrementa los flujos de transporte de larga
distancia; y por otro a la atomización
de las entregas que generan las modernas
formas comerciales donde crecen las
entregas incrementando el transporte de
distribución.
En este contexto, los transportistas de
carga deben adoptar nuevas tecnologías
para sus vehículos (motores ecológicos,
mejoras aerodinámicas, disminución de
pérdidas de energía por fricción de rodadura,
etc), así como mejores prácticas en
el desarrollo de ruteos, profesionalización
de choferes y otros procesos.
Resumiendo, podemos decir que llevar
adelante políticas de sustentabilidad les
permite:
* Reducir costos: las emisiones contaminantes
se pueden reducir con un aprovechamiento
optimizado de los recursos,
produciendo un efecto de ahorro de entre
el 10 y 15%, en muchos casos sin inversiones
significativas.
* Reforzar la imagen corporativa: consumidores
y empresas tienen cada vez
mayor conciencia del problema, y la sustentabilidad
es un aspecto esencial en la
Responsabilidad Social Empresaria, exigida
cada vez más por la sociedad.
* Alinearse con las compañías globales:
industrias, distribuidores y operadores
logísticos globales ponen cada vez más
foco en el medio ambiente, y exigen a sus
proveedores alinearse con sus políticas o
los dejan afuera.
* Legislación más rígida: debe considerarse
el endurecimiento de las normativas
estatales, prohibiciones de circulación,
impuestos sobre el petróleo y electricidad,
etc.
En síntesis, aún para aquellos que suponen
que no es importante pensar en el
futuro del planeta, su propio interés debe
llevarlos a pensar con visión de mañana.
Afortunadamente, las nuevas generaciones
de empresarios sienten este compromiso
y lo levantan como bandera de su
gestión.