El crecimiento del consumo de alimentos congelados, productos frescos y medicamentos sensibles a la temperatura está impulsando importantes cambios.
Que un alimento llegue en buen estado o que un medicamento conserve su eficacia depende, en gran medida, de cómo se transporta. Detrás de cada producto refrigerado o congelado existe una cadena de frío que resulta esencial para la vida cotidiana, aunque para el consumidor final pase casi desapercibida.
En los últimos años, esta logística evolucionó hacia modelos más eficientes y flexibles. Las unidades equipadas con tecnología de última generación permiten transportar mercadería refrigerada, congelada y supercongelada en un mismo viaje, manteniendo temperaturas controladas durante todo el recorrido, incluso en trayectos de larga distancia. Este esquema reduce trasbordos innecesarios, minimiza riesgos y optimiza recursos.
“Hoy la cadena de frío ya no admite margen de error. Garantizar la temperatura adecuada durante todo el trayecto es clave para que los productos lleguen en condiciones seguras y confiables”, dijo Marcelo Rivero, gerente de transporte de Celsur.
Cada equipo cuenta con capacidad para transportar hasta 27 toneladas, asegurando estabilidad térmica desde el origen hasta el destino final. Esta capacidad resulta estratégica en un contexto donde las empresas buscan consolidar cargas, reducir tiempos y cubrir largas distancias sin comprometer la calidad del producto.
Eficiencias
Además de asegurar la integridad de la mercadería, este tipo de logística permite responder a un cambio claro en los hábitos de consumo. El crecimiento de los alimentos congelados, la mayor distribución de productos frescos y el rol crítico de medicamentos que requieren control térmico constante obligan a repensar cómo se mueve la mercadería en el país.
“La posibilidad de transportar distintos rangos de temperatura en un mismo viaje mejora la eficiencia logística y reduce los puntos críticos donde puede romperse la cadena de frío. Eso se traduce en menos pérdidas y mayor previsibilidad para nuestros clientes”, mencionaron desde Celsur.
La tendencia también tiene un impacto directo en la sustentabilidad. Al consolidar cargas y reducir la cantidad de viajes necesarios, se disminuyen las pérdidas por fallas de temperatura y el desperdicio de productos, además de optimizar el uso de combustible y recursos logísticos. Menos viajes y menos descartes implican una cadena de abastecimiento más eficiente y con menor impacto ambiental.




