Una encuesta a más de 2.800 empleados de 17 empresas revela liderazgo por encima del promedio.
Los resultados también señalan que falta fortalecer el bienestar emocional y la participación para optimizar el clima laboral.
Great Place to Work Argentina realizó una encuesta a más de 2.800 empleados, de 17 empresas, sobre clima laboral y cultura organizacional en compañías del sector. El resultado es un panorama alentador, con indicadores por encima del promedio general del mercado, aunque también advierte desafíos que marcarán la agenda hacia 2026.
Los números ofrecen una primera señal contundente: el 89% de las personas encuestadas afirma que sus líderes conducen el negocio de forma competente, un porcentaje que supera ampliamente el 60% registrado a nivel general.
La operación, al menos desde la mirada del talento interno, funciona bien. También destacan las condiciones de seguridad, donde el 97% considera que su lugar de trabajo es físicamente seguro y el 93% valora las instalaciones, evidenciando una industria que ha invertido históricamente en infraestructura, normas y condiciones materiales adecuadas para la tarea diaria.
La colaboración aparece como otro punto fuerte. Cerca del 90% de quienes participaron del relevamiento siente que puede contar con sus compañeros y una proporción similar percibe preocupación genuina entre colegas.
Se trata de un dato relevante, en un sector donde cada rol, desde planificación hasta mantenimiento, desde tráfico hasta operación de flota, impacta en el resultado final. La coordinación, aquí, no es solo necesaria sino que resulta vital para que el producto llegue, la ruta cierre en tiempo y la cadena no se interrumpa.
Ese tesoro llamado bienestar
Detrás de estas fortalezas emerge una brecha menos visible pero cada vez más relevante. Se trata del bienestar emocional y el acompañamiento humano en entornos demandantes. Aunque el 84% considera saludable el ambiente psicológico y el 80% percibe un balance adecuado entre vida laboral y personal, estas cifras, aun positivas, se ubican por debajo de las relativas al cuidado físico.
La industria protegió históricamente el cuerpo, una condición necesaria para su correcto desenvolvimiento. El desafío ahora parece ser proteger también la mente y el vínculo, especialmente cuando la presión operativa convive con turnos fragmentados, logística 24/7 y toma de decisiones acelerada.
Algo similar ocurre con la circulación de información y la participación en decisiones que afectan el trabajo. El estudio muestra que el 81% siente que es involucrado cuando se definen asuntos que inciden en su tarea, lo que abre una conversación interna sobre comunicación, escucha y comprensión del porqué detrás de cada cambio operativo.
En un sector donde un desvío en ruta, una nueva medida de seguridad o un ajuste de procedimiento pueden modificar la rutina diaria de cientos de personas, la transparencia y el intercambio no funcionan solo como buenas prácticas sino que se trata de herramientas de eficiencia.

Lo que viene
De cara a 2026, la lectura del informe permite identificar cuatro direcciones claras para la industria. La primera es la necesidad de complementar el liderazgo operativo —fuerte y consolidado— con mayor cercanía relacional. Las cifras muestran jefes accesibles y con conducción clara, pero el gran diferencial será la presencia cotidiana, la conversación frecuente y la generación de confianza a largo plazo.
La segunda tendencia apunta al cuidado integral de las personas, con foco en la dimensión emocional, la prevención del desgaste y políticas más flexibles en determinadas áreas.
El tercer eje pasa por la colaboración transversal, no solo entre equipos pares sino también entre áreas que comparten decisiones críticas. Si la operación exige respuesta inmediata, la comprensión del propósito detrás de los cambios mejora la adaptación y reduce la fricción.
Por último, se destaca la construcción de entornos inclusivos y respetuosos, con datos que muestran equidad y buen trato (el 95 % afirma recibirlo independientemente del cargo y el 93% destaca que no hay discriminación por edad), aunque aún persiste una brecha en la percepción de integridad relacional (el 80% cree que se evitan manipulaciones o actitudes desleales).
Existen prácticas concretas en pos de estos objetivos. Entre ellas, fomentar espacios de innovación colaborativa, establecer rutinas de feedback, digitalizar procesos de gestión interna para liberar tiempo operativo y fortalecer los canales de comunicación para que la información fluya de forma clara y oportuna.
En síntesis, la industria del transporte y la logística ingresa a una etapa donde el diferencial ya no estará solo en mover carga, sino en cómo se sostienen los equipos que hacen posible que la carga se mueva. Cuando la cultura acompaña, los tiempos mejoran, los errores se reducen y la operación fluye con mayor resiliencia. En un mercado donde la velocidad manda, la confianza puede ser uno de los grandes aceleradores.
Las empresas del sector que deseen participar en el próximo ranking de Great Place to Work pueden responder a la encuesta laboral hasta el 20 de febrero. Los resultados se anunciarán en abril.




