Reclamos por el comercio exterior de autopartes

Desde la AFAC enfatizan la necesidad generar cambios en la estructura laboral y productiva, además de eliminar impuestos distorsivos.


Cantarella: Es imperativo avanzar de forma urgente con una reducción de la carga tributaria.


El último informe de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) sobre el comercio exterior de autopartes muestra un resultado de la balanza comercial con un déficit de US$ 9.040 millones durante los primeros 11 meses del año 2025, aumentando el saldo negativo un 5,9% respecto al mismo periodo de 2024.
Las exportaciones, en tanto, aumentaron un 1,6%, cerrando el periodo analizado en US$ 1.211 millones.
Las importaciones de autopartes aumentaron un 5,4% i.a., alcanzando los US$ 10.250 millones durante el periodo enero-noviembre de 2025, mientras que la producción de vehículos disminuyó un 0,9% i.a. para el periodo analizado.
Este resultado dispar podría explicarse por un aumento de las importaciones de autopartes debido a la fuerte entrada de bienes provenientes de Asia destinados al mercado de reposición, así como piezas para nuevos modelos con bajo nivel de integración local.
Los principales rubros comercializados fueron “Transmisiones” (déficit de US$ 1.938 millones, US$ 2.360 millones de importaciones y US$ 421 millones en exportaciones); “Eléctrico” (Déficit de US$ 1.310 millones, USD 1.402 millones de importaciones y US$ 92 millones de exportaciones); y “Carrocería y sus partes” (Déficit de US$ 1.026 millones, US$ 1.110 millones de importaciones y USD 84 millones en exportaciones).
El comercio bilateral de autopartes con Brasil alcanzó, durante enero-noviembre de 2025, un saldo negativo de US$ 2.413 millones, 5,7% más que en el mismo periodo de 2024. Las importaciones alcanzaron los US$ 3.187 millones (+3,4% i.a.), mientras que las exportaciones cerraron en US$ 773 millones (-3,2% i.a.).

 

Imperante
El presidente ejecutivo de la AFAC, Juan Cantarella, manifestó: “El abultado déficit comercial estructural en autopartes es una señal que no debemos ignorar, ya que refleja una pérdida de importancia relativa frente a la competencia global en la puja de inversiones. Para revertir esta tendencia, es imperativo avanzar de forma urgente con una reducción de la carga tributaria en todas las etapas productivas, eliminando los impuestos distorsivos que encarecen la producción local”.
El directivo también se refirió a que “la competitividad exportadora requiere de esquemas laborales modernos que se adapten a las exigencias dinámicas de las nuevas tecnologías. Es fundamental avanzar en consensos que permitan actualizar las condiciones de trabajo, fomentando una mayor eficiencia y eliminando las rigideces que hoy frenan la inversión”.
“Una estructura laboral y productiva ágil es el motor necesario para que, sobre todo las pymes, puedan integrarse con éxito en las cadenas de valor globales y responder a la demanda externa de manera efectiva”, agregó Cantarella.
Por último, el titular de la AFAC dijo que “este desequilibrio comercial podría ser una oportunidad de crecimiento aprovechando este proceso de cambio de régimen económico, creando empleo calificado y generando divisas, a través de una política sectorial integral que combine incentivos a la innovación y acuerdos de cooperación tecnológica, sumados a una menor presión impositiva con una modernización en la organización del trabajo”.