Apuntes sobre la logística en hospitales

A algunos lectores podrá parecerles extraño que esta actividad se pueda llevar a cabo en un hospital, pero esto no es así.

La logística de un centro de atención sanitaria podría comenzar con el movimiento de medicamentos y de material descartable. No interesa tanto quién los compra si se trata de una compra centralizada en una repartición oficial, como sucede en varias provincias argentinas, o si se efectúa localmente en cada centro sanitario, sino que interesa tener en cuenta lo que sugiere la Organización Mundial de la Salud en cuanto a la alta proporción de medicamentos falsificados, que llegan a casi un 25% en los países en desarrollo, muchos de ellos incluso sin los principios activos. En los Estados Unidos, la Administración de Drogas y Alimentos detectó un crecimiento del 600% en remedios falsificados en ocho años. Se tornará necesario entonces un control efectivo de la calidad de los insumos recibidos. El paso siguiente del circuito logístico consiste en una buena identificación de los medicamentos. Se plantea la siguiente pregunta: ¿con el código de barras impreso por el laboratorio es suficiente? Y la respuesta es ¡no! Sería conveniente que la identificación contuviera datos referidos a contraindicaciones, como por ejemplo efectos alérgicos, o que su uso es sólo para adultos, por mencionar sólo dos posibilidades. Como final del circuito aparece la toma del remedio por el paciente. Aquí vale la pena mencionar que en países avanzados hace ya unos 30 años que se identifica al paciente y a la persona que suministra el remedio, ya sea el médico o el enfermero, con una pulsera con código de barras, generalmente bidireccional, para concentrar más datos en una pequeña superficie. Entonces se eliminarían las posibilidades de que le apliquen la inyección del enfermo de la cama 1 al de la cama 2. En los libros de logística para hospitales se menciona siempre el caso del cirujano que amputó una pierna izquierda sana en lugar de una derecha enferma, en los Estados Unidos.