Conocedor de las dificultades que encuentran los bi trenes para ser adoptados en la Argentina, asegura que «el secreto para su implementación pasa por la regulación». «Estos vehículos no son para transitar libremente por cualquier camino, sino que deben ser aplicados para tramos específicos donde su uso sea posible y favorezca a la mejora del servicio», indicó.
Pearson dejó en claro que el transporte de cargas en países con largas extensiones, como Australia o Canadá, busca incorporar equipos de mayores dimensiones. Por ejemplo en Australia, señaló, «están trabajando en el desarrollo de vehículos como el B Triple, de 35 metros; el AB Triple ( 42,5 m), y el BAB Quad ( 53,5 m)».
Si bien todavía ninguno de estos tres modelos cuenta con las habilitaciones definitivas como el Bitren, Pearson asegura que «ya se han otorgado algunos permisos especiales para que circulen en tramos específicos».
Y una de las cosas que más llamó la atención del especialista durante su estadía en el Simposio fue que la mayor preocupación está centrada en «cómo aumentar las cargas, pero priorizando siempre el cuidado del medio ambiente y la seguridad en la circulación».
En algo también es tajante: «Tenemos que mirar con más atención a la logística y al transporte intermodal porque, sin dudas, en el futuro será determinante saber integrar lo mejor posible los distintos modos entre sí».
Y, por supuesto, reconoció que «la responsabilidad no depende de un solo sector, sino de la unión entre todos, como el marítimo con el terrestre, el carretero con el ferroviario, sacando provecho de las características particulares de cada uno; pero siempre con una visión integradora. Por ahí va el futuro del transporte», indicó. El autor es periodista y conductor del programa Vamos Que Venimos VQV


