Desde hace 25 años, la FADEEAC a través de su brazo académico la FPT,
ha ofrecido servicios de capacitación a diversos sectores del transporte
de carga. En determinados casos, la obligatoriedad de algunos de estos
cursos produjo el paso ineludible de los choferes por las aulas.
En la actualidad, es muy satisfactorio observar que durante este cuarto
de siglo se trabajó con un objetivo clave: incrementar la concientización
de todos los actores que hacen al transporte automotor de carga,
acerca de la importancia y la necesidad de contar con capital humano
capacitado. Este cambio de perspectiva se ve plasmado en datos duros,
que continúan su crecimiento cuantitativo.
Los cursos no obligatorios que la FPT dicta presentan un crecimiento
sostenido, principalmente aquellos que las empresas solicitan «a demanda».
Estas formaciones especializadas, cuyos contenidos son delimitados
de manera conjunta por las áreas de desarrollo académico
de cada empresa y de la FPT, van desde cursos de dos días con dictado
exclusivamente teórico, a capacitaciones con prácticas de conducción,
evaluaciones, utilización de herramientas de simulación y de medición,
entre otras cosas.
Este cambio de perspectiva se ha visualizado también en los altos estándares
académicos que determinados entes exigen de sus recursos
humanos. El Estado nacional, por ejemplo, apuesta nuevamente a la capacidad
de la Fundación Profesional para el Transporte: a principios de
agosto comenzó la edición número 32 del Curso de Chofer Profesional,
con un 65% de sus inscriptos, pertenecientes a la Prefectura Naval
Argentina.
Los resultados demuestran un trabajo bien encaminado, cuando la iniciativa
de capacitación ya no surge únicamente del ente educativo, sino
por solicitud e interés de quienes protagonizan la acción de transportar
carga por carretera. Las empresas transportistas y dadoras de carga
son las que hoy eligen formar profesionalmente a sus conductores de
vehículos pesados.
ha ofrecido servicios de capacitación a diversos sectores del transporte
de carga. En determinados casos, la obligatoriedad de algunos de estos
cursos produjo el paso ineludible de los choferes por las aulas.
En la actualidad, es muy satisfactorio observar que durante este cuarto
de siglo se trabajó con un objetivo clave: incrementar la concientización
de todos los actores que hacen al transporte automotor de carga,
acerca de la importancia y la necesidad de contar con capital humano
capacitado. Este cambio de perspectiva se ve plasmado en datos duros,
que continúan su crecimiento cuantitativo.
Los cursos no obligatorios que la FPT dicta presentan un crecimiento
sostenido, principalmente aquellos que las empresas solicitan «a demanda».
Estas formaciones especializadas, cuyos contenidos son delimitados
de manera conjunta por las áreas de desarrollo académico
de cada empresa y de la FPT, van desde cursos de dos días con dictado
exclusivamente teórico, a capacitaciones con prácticas de conducción,
evaluaciones, utilización de herramientas de simulación y de medición,
entre otras cosas.
Este cambio de perspectiva se ha visualizado también en los altos estándares
académicos que determinados entes exigen de sus recursos
humanos. El Estado nacional, por ejemplo, apuesta nuevamente a la capacidad
de la Fundación Profesional para el Transporte: a principios de
agosto comenzó la edición número 32 del Curso de Chofer Profesional,
con un 65% de sus inscriptos, pertenecientes a la Prefectura Naval
Argentina.
Los resultados demuestran un trabajo bien encaminado, cuando la iniciativa
de capacitación ya no surge únicamente del ente educativo, sino
por solicitud e interés de quienes protagonizan la acción de transportar
carga por carretera. Las empresas transportistas y dadoras de carga
son las que hoy eligen formar profesionalmente a sus conductores de
vehículos pesados.


