Como ante el comienzo de cada año, las expectativas económicas se renovaron.
Aunque problemas de fuerte peso afectan a la actividad, hay esperanzas
en que los principales índices económicos comiencen a dar señales
positivas para la industria y el comercio. Por su parte, el autotransporte
atravesó un 2016 con aumentos de costos, actividad en baja y pérdida de
competitividad.
Al respecto, vale recordar algunos datos. Desde FADEEAC ya se destacó
que es difícil generar ganancias al tiempo que el costo básico supera ampliamente
lo que se prevé ganar en un futuro. Algunos factores afectan
de forma directa a la actividad: el incremento del gasoil (refleja una caída
acumulada en su consumo de casi dos dígitos respecto a 2015); la fuerte
suba de peajes en autopistas porteñas y accesos a la Capital que proponen
aumentos de hasta 83% en la Ciudad y de hasta 120% en la Panamericana
y el Acceso Oeste; y la carga impositiva de casi un 40% en la tarifa final del
transporte, que influye en la competitividad del sector.
A pesar de este panorama, las empresas del rubro mantuvieron el nivel de
empleo haciendo un gran sacrificio. Sin embargo, para que las condiciones
no se agraven es imprescindible que la economía encienda los grandes
motores de todo su potencial con el propósito de que esta actividad retome
el crecimiento sostenido.
Se espera que en 2017 el país empiece a ver los frutos de las medidas
tomadas por la administración nacional. El transporte es socio clave de la
economía y tiene la capacidad para responder a un potencial aumento de
la demanda. Seguimos con nuestra convicción de que, fruto del trabajo en
conjunto con el sector público, podemos alcanzar un sistema de transporte
de cargas que tenga como meta el desafío del crecimiento.
Aunque problemas de fuerte peso afectan a la actividad, hay esperanzas
en que los principales índices económicos comiencen a dar señales
positivas para la industria y el comercio. Por su parte, el autotransporte
atravesó un 2016 con aumentos de costos, actividad en baja y pérdida de
competitividad.
Al respecto, vale recordar algunos datos. Desde FADEEAC ya se destacó
que es difícil generar ganancias al tiempo que el costo básico supera ampliamente
lo que se prevé ganar en un futuro. Algunos factores afectan
de forma directa a la actividad: el incremento del gasoil (refleja una caída
acumulada en su consumo de casi dos dígitos respecto a 2015); la fuerte
suba de peajes en autopistas porteñas y accesos a la Capital que proponen
aumentos de hasta 83% en la Ciudad y de hasta 120% en la Panamericana
y el Acceso Oeste; y la carga impositiva de casi un 40% en la tarifa final del
transporte, que influye en la competitividad del sector.
A pesar de este panorama, las empresas del rubro mantuvieron el nivel de
empleo haciendo un gran sacrificio. Sin embargo, para que las condiciones
no se agraven es imprescindible que la economía encienda los grandes
motores de todo su potencial con el propósito de que esta actividad retome
el crecimiento sostenido.
Se espera que en 2017 el país empiece a ver los frutos de las medidas
tomadas por la administración nacional. El transporte es socio clave de la
economía y tiene la capacidad para responder a un potencial aumento de
la demanda. Seguimos con nuestra convicción de que, fruto del trabajo en
conjunto con el sector público, podemos alcanzar un sistema de transporte
de cargas que tenga como meta el desafío del crecimiento.


