El estado, responsable de los costos extras

Más de 200 empresarios transportistas destacaron que la falta de inversión en seguridad, en nueva infraestructura y en mantenimiento de la existente encarece el valor de los fletes El papel del Estado como generador de costos para el transporte de cargas y las obras de infraestructura pendientes marcaron la agenda de los más de 200 dirigentes que participaron de la reciente asamblea de la Cámara Interamericana de Transporte ( CIT) en Buenos Aires.

Los transportistas apuntaron reclamaron un debate con el sector público para analizar detenidamente las variables que determinan el precio del flete. En este sentido, el dirigente brasileño y secretario general de la CIT, Paulo Caleffi, explicó que «los costos logísticos tienen aspectos intrínsecos y externos», y aclaró: «El 12% de nuestros costos está asociado al pago de pólizas por falta de seguridad y un 25% al mal estado de las rutas».

Respecto de la infraestructura deficiente, el directivo brasileño explicó que «algunas rutas antiguas no permiten un tráfico más dinámico: hay que circular a 50 o 60 kilómetros por hora, porque la carretera no se conservó o porque no soporta el peso. Además, muchos países no están involucrados en el mantenimiento de los caminos».

En el mismo sentido se manifestó el presidente de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas ( Fadeeac), Daniel Indart, al señalar que «en la Argentina se han hecho muchas rutas nuevas pero no se invierte en mantenimiento. Esto significa que en los próximos años estarán deterioradas sin presupuesto para remodelación».

«Hace años que Fadeeac trabaja para que se contemple un plan de continuidad permanente y que se mejoren los caminos de la producción, porque la agilización en todos los circuitos es clave para mejorar los costos», amplió.

Demoras en fronteras

Indart sostuvo que también se han presentado inconvenientes en puertos y pasos internacionales donde el transporte ha sufrido «demoras innecesarias», debiendo permanecer dos o tres días para poder ingresar o cruzar de un país a otro.

Caleffi asumió que esta situación la padecen todos los países y apuntó a la «falta de interés de los gobiernos», por eso llamó al sector empresario a pensar en «integración y multimodalismo» y agregó que «todo lo que se hace en el continente pasa por nuestras manos, por nuestros caminos, por nuestros modales. Nosotros representamos la posibilidad de unión del continente americano».

Sobre ese tema, el secretario general de la Unión Internacional de Transporte Carretero ( IRU, por sus siglas en inglés), Umberto de Pretto, elogió el convenio de transporte internacional por ruta ( TIR) que «permite el ahorro de miles de millones de dólares en demoras en fronteras en los países que lo aplican», por lo que alentó «el rápido ingreso de la Argentina, México y Brasil a ese acuerdo, lo que generará negocios por US$ 9000 millones, para América latina» y apuntó que «en la región, hoy sólo Chile y Uruguay están adheridos al TIR».

En la misma línea, el director regional del Cono Sur de la CIT, Mauro Borzacconi, opinó que ya pasó la etapa de diagnóstico: «Para el comercio exterior las decisiones son en conjunto», dijo, tras agregar que «las autoridades no saben, ni les interesa el transporte; van resolviendo sobre la marcha, salvo que una entidad gremial se pare con fuerza frente a algún problema».

Si bien la agenda incluyó temas como el narcotráfico en el transporte, la evolución de costos, las dificultades de ingreso de camiones a zonas urbanas, su incidencia en accidentes viales, la capacitación y las consecuencias de la aparición del sistema Uber en varios países de la región, fueron el mal estado de la infraestructura y las trabas al tránsito en fronteras los asuntos que llevaron a los dirigentes a puntos en común con mayor incidencia.