«El Estado tiene que tomar un rol protagónico para inducir de manera natural al inversor, al privado, a colaborar», arroja enfáticamente Fernando Balzarini, tras agregar que «en el conurbano se renovaron los trenes con unidades que ni siquiera son Euro IV: más allá de que son nuevos, son muy antiguos en materia de contaminación». Entre otras ineficiencias del sector público, Balzarini reconoce la falta de autopistas y del multimodalismo porque, «en un territorio como el de la Argentina, cualquier país de tamaño similar usaría más el tren y el transporte fluvial para mover las cargas que, acá, se mueven en un 93% por camión», con el consiguiente impacto en el medio ambiente. «Si tomamos en cuenta las mediciones sobre contaminación, se calcula que por tonelada transportada, por kilómetro, el avión genera 500 gramos de CO2; un camión moderno entre 60 y 150; el tren entre 30 y 100; el buque entre 10 y 40, y los zeppelines para carga se están usando a modo de prueba 55 gramos», apunta Balzarini y deduce que «al utilizar sólo camiones el promedio de emisiones asciende a 100 gramos contra 50/60 que se llegaría al combinar con el uso de tren y buque». Si esto se traslada al movimiento que genera la descarga del contenido de un buque de 20.000 toneladas, que equivale a 500 camiones, en un viaje de 3200 kilómetros representa 3400 toneladas de dióxido de carbono cuando sólo se utilizan camiones, mientras que las emisiones puede reducirse a 1300 toneladas si se combina con el ferrocarril. Además, como la salud y la comodidad de las personas son parte importante del universo sustentable, Balzarini destaca que «si el Estado apuesta al multimodalismo estaríamos liberando las rutas de camiones, y le sumaríamos confort y seguridad a los vehículos particulares». Desde el punto de vista empresario, Eduardo Bastitta sostiene que no es necesario obligar a las compañías a que inviertan en sustentabilidad «porque es algo que se va a ir dando naturalmente: al corregir la distorsión de precios de la energía, las empresas van a invertir más en ahorrarla». Según considera «es bueno concientizar, pero si alineamos los incentivos mucho mejor, porque los cambios van a ser más rápidos y consistentes; derrochamos mucha energía y eso debe cambiar».
El estado y su rol inductor sobre el sector privado


