El comportamiento de la economía brasileña es seguida de cerca por la industria argentina. Y no es para menos. En un encuentro de Ford para celebrar el fin de año, Enrique Alemañy afirmó que «la expectativa es que la recuperación de Brasil va a ocurrir de forma muy gradual en los próximos años». Al respecto, mencionó que «la producción se vio realmente afectada por la caída» del país limítrofe: «La industria va a cerrar en alrededor de dos millones de unidades vendidas, lejos de los 3,6 millones vendidos en 2014. Hay un exceso de capacidad instalada en la región de más del 50% y eso está generando dificultades para producir». En esa línea, Gustavo Castagnino manifestó que «uno de los principales obstáculos de este año ha sido la abrumadora caída del mercado brasileño». Para hacer frente a esa realidad, el directivo dijo que una de las soluciones fue buscar nuevos mercados de destino: «Este año por primera vez en la historia estamos abasteciendo a Estados Unidos y Canadá. La recuperación de la industria es notoria. Estamos registrando niveles de ventas superiores a los de 2015. Por ejemplo, esto se ve en la venta de camiones, mercado en el cual en los últimos meses se registró el mayor nivel de ventas de MercedesBenz desde junio de 2015. Esto es un signo claro de que la economía está cambiando de rumbo y son un claro indicativo de la reactivación paulatina de la actividad».
La caída de Brasil y su influencia en la región


