El pasado primero de agosto, las autoridades porteñas pusieron en vigencia el COT para verificar el movimiento
de mercaderías. El transporte de mercaderías que tenga origen o destino
en la Ciudad de Buenos Aires sumó desde el martes primero
de agosto un nuevo trámite de control, el Código de
Operación de Traslado (COT) similar a los implementados
por otras jurisdicciones, donde sirvió a las autoridades
para evitar la elusión impositiva y a los empresarios
para acotar la competencia desleal.
Este instrumento que entró en vigencia el primero de
agosto tendrá similitudes con el aplicado en la provincia
de Buenos Aires desde 2006 y el que se implantó
en Santa Fe hace cuatro años. Al respecto, Pablo
Asnaghi, director general de Planificación y Control de
la Administración Gubernamental de Ingresos Públicos
de CABA, precisó que «los COT generados desde las web
de las jurisdicciones adheridas al régimen tienen plena
validez».
El funcionario hizo hincapié en que «este tipo de medidas,
no sólo resultan a los fines estadísticos y/o control
fiscal, sino que también marcan una clara decisión de
luchar contra la ilegalidad y la evasión, en beneficio de
aquellos que cumplen al día con sus obligaciones tributarias
y de responsabilidad empresarial».
En coincidencia, Juan Aguilar, presidente de la Cámara
de Empresas del Autotransporte de Bebidas (Cedab) y
secretario de Prensa y Relaciones Institucionales de la
FADEEAC, elogió la medida por considerarla «una oportunidad
para identificar todo el transporte que no esté
debidamente registrado. Hay toda una economía informal
que altera el mercado, altera el sistema de contrataciones,
el encuadramiento de los trabajadores y perjudica
a los que estamos obligados por la actividad a
contratar del modo en que se debe hacer».
En esa línea, el dirigente empresario apuntó contra
quienes «evaden y generan un perjuicio a las arcas del
Estado y a todos. Al ser menos los que pagamos, pagamos
más. Eso se traslada a la presión que sufre el sector
y hace que el transporte sea cuestionado por los altos
costos por una variable que no podemos gestionar».
El papel del dador
Debido a que el COT deberá ser emitido por el dador,
«para los que transportamos productos para terceros,
vale que los grandes clientes son muy eficientes a la
hora de llevar un control y estadísticas y todo lo que tiene
que ver con el registro», dijo Aguilar.
Al respecto, Lionel Alicino, encargado del Departamento de Estudios Tributarios y Costos de la Federación
Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte
de Cargas (FADEEAC), hizo hincapié en que «la obligatoriedad
de hacer el COT jamás corresponde al transportista.
Lo tiene que hacer el dador o el remitente, independientemente
de que algún transportista lo haga por una
cuestión comercial de brindar un servicio».
Lucio Cassani, del mismo departamento, consideró que
«desde el punto de vista fiscal es un control perfecto,
pero crea un papel más de todos los que tiene que llevar
el transportista y los cuidados que tiene que tener».
Asnaghi también aclaró que «el COT debe ser obtenido
por los sujetos obligados a emitir comprobantes como
facturas, remitos, guías o documentos equivalentes, de
acuerdo con lo establecido por la RG 1415 de la AFIP, que
respalden el traslado y entrega de bienes, en forma previa
al traslado o transporte de la mercadería, con origen
y/o destino en esta jurisdicción». Desde la Federación Lionel Alicino recordó que cuando se puso en funcionamiento
el COT en la provincia se generó el problema
del régimen de sanción que incluía el decomiso y
nombrar depositario judicial al transportista, lo cual
le generaba un conflicto comercial hacia su cliente y
normativo respecto de la autoridad. Si bien ese punto
no se varío, se llegó a un acuerdo para atenuarlo.
El profesional indicó que en Santa Fe «tuvo un carácter
distinto, ya que no había decomiso y es un
régimen de información, no afecta la circulación de
la mercadería ni la ley de Autotransporte de Cargas.
Ahora viene la ciudad de Buenos Aires que, de alguna
manera, replica el de Santa Fe en ese aspecto. Es el
COT, pero sin la sección gravosa. Tiene sanciones formales,
pero sin decomiso de la mercadería».
Por su parte, Juan Aguilar reconoció que «es un proceso
muy largo. Es un paso que no hay que desmerecer,
pero hay un montón de otros componentes que
debieran articularse, no hay fiscalización. En muchos
casos hay sólo en arterias importantes controles de
la provincia de Buenos Aires con todo lo que tiene
que ver con el movimiento de cargas».
«Pero si hacemos un doble click en cada una de las
áreas y nos metemos en los municipios y miramos lo
que pasa en las zonas urbanas, vemos que aún queda
mucho trabajo por hacer, porque una carga puede
moverse de un punto a otro fiscalizada cuando pasa
sólo por una arteria, pero cuando se desconsolida y
vuelve a salir a reparto por otro operador y ahí hay
otra fiscalización que está faltando. Por eso queda
mucho trabajo por hacer», enfatizó.
de mercaderías. El transporte de mercaderías que tenga origen o destino
en la Ciudad de Buenos Aires sumó desde el martes primero
de agosto un nuevo trámite de control, el Código de
Operación de Traslado (COT) similar a los implementados
por otras jurisdicciones, donde sirvió a las autoridades
para evitar la elusión impositiva y a los empresarios
para acotar la competencia desleal.
Este instrumento que entró en vigencia el primero de
agosto tendrá similitudes con el aplicado en la provincia
de Buenos Aires desde 2006 y el que se implantó
en Santa Fe hace cuatro años. Al respecto, Pablo
Asnaghi, director general de Planificación y Control de
la Administración Gubernamental de Ingresos Públicos
de CABA, precisó que «los COT generados desde las web
de las jurisdicciones adheridas al régimen tienen plena
validez».
El funcionario hizo hincapié en que «este tipo de medidas,
no sólo resultan a los fines estadísticos y/o control
fiscal, sino que también marcan una clara decisión de
luchar contra la ilegalidad y la evasión, en beneficio de
aquellos que cumplen al día con sus obligaciones tributarias
y de responsabilidad empresarial».
En coincidencia, Juan Aguilar, presidente de la Cámara
de Empresas del Autotransporte de Bebidas (Cedab) y
secretario de Prensa y Relaciones Institucionales de la
FADEEAC, elogió la medida por considerarla «una oportunidad
para identificar todo el transporte que no esté
debidamente registrado. Hay toda una economía informal
que altera el mercado, altera el sistema de contrataciones,
el encuadramiento de los trabajadores y perjudica
a los que estamos obligados por la actividad a
contratar del modo en que se debe hacer».
En esa línea, el dirigente empresario apuntó contra
quienes «evaden y generan un perjuicio a las arcas del
Estado y a todos. Al ser menos los que pagamos, pagamos
más. Eso se traslada a la presión que sufre el sector
y hace que el transporte sea cuestionado por los altos
costos por una variable que no podemos gestionar».
El papel del dador
Debido a que el COT deberá ser emitido por el dador,
«para los que transportamos productos para terceros,
vale que los grandes clientes son muy eficientes a la
hora de llevar un control y estadísticas y todo lo que tiene
que ver con el registro», dijo Aguilar.
Al respecto, Lionel Alicino, encargado del Departamento de Estudios Tributarios y Costos de la Federación
Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte
de Cargas (FADEEAC), hizo hincapié en que «la obligatoriedad
de hacer el COT jamás corresponde al transportista.
Lo tiene que hacer el dador o el remitente, independientemente
de que algún transportista lo haga por una
cuestión comercial de brindar un servicio».
Lucio Cassani, del mismo departamento, consideró que
«desde el punto de vista fiscal es un control perfecto,
pero crea un papel más de todos los que tiene que llevar
el transportista y los cuidados que tiene que tener».
Asnaghi también aclaró que «el COT debe ser obtenido
por los sujetos obligados a emitir comprobantes como
facturas, remitos, guías o documentos equivalentes, de
acuerdo con lo establecido por la RG 1415 de la AFIP, que
respalden el traslado y entrega de bienes, en forma previa
al traslado o transporte de la mercadería, con origen
y/o destino en esta jurisdicción». Desde la Federación Lionel Alicino recordó que cuando se puso en funcionamiento
el COT en la provincia se generó el problema
del régimen de sanción que incluía el decomiso y
nombrar depositario judicial al transportista, lo cual
le generaba un conflicto comercial hacia su cliente y
normativo respecto de la autoridad. Si bien ese punto
no se varío, se llegó a un acuerdo para atenuarlo.
El profesional indicó que en Santa Fe «tuvo un carácter
distinto, ya que no había decomiso y es un
régimen de información, no afecta la circulación de
la mercadería ni la ley de Autotransporte de Cargas.
Ahora viene la ciudad de Buenos Aires que, de alguna
manera, replica el de Santa Fe en ese aspecto. Es el
COT, pero sin la sección gravosa. Tiene sanciones formales,
pero sin decomiso de la mercadería».
Por su parte, Juan Aguilar reconoció que «es un proceso
muy largo. Es un paso que no hay que desmerecer,
pero hay un montón de otros componentes que
debieran articularse, no hay fiscalización. En muchos
casos hay sólo en arterias importantes controles de
la provincia de Buenos Aires con todo lo que tiene
que ver con el movimiento de cargas».
«Pero si hacemos un doble click en cada una de las
áreas y nos metemos en los municipios y miramos lo
que pasa en las zonas urbanas, vemos que aún queda
mucho trabajo por hacer, porque una carga puede
moverse de un punto a otro fiscalizada cuando pasa
sólo por una arteria, pero cuando se desconsolida y
vuelve a salir a reparto por otro operador y ahí hay
otra fiscalización que está faltando. Por eso queda
mucho trabajo por hacer», enfatizó.


