El director académico de la Fundación Profesional para el Transporte explicó qué significa el
desafío que asumió Adolfo Cánepa es director académico de la Fundación
Profesional para el Transporte desde octubre último y relató
el desafío que encara en su carrera y lo que significa
esta actividad.
Revista FADEEAC: ¿Cuál es su profesión? ¿Qué puede
contar de su experiencia profesional y académica?
Adolfo Cánepa: Hace 27 años que me dedico a la docencia.
He transitado todas las áreas de la educación formal,
e incluso también de la educación no formal, pasando desde
el nivel inicial hasta el universitario y post universitario.
Tengo una licenciatura en Educación (con Especialización
en Gestión de las Instituciones) y un posgrado en Gestión
de Calidad Educativa. Estoy promediando un posgrado en
Educación Superior.
RF: ¿Cuál es el rol que tiene actualmente en la FPT?
AC: Mi rol actual es ser director académico de la Fundación.
Mis tareas desde la Dirección Académica son la coordinación
general de todo lo que tenga que ver con cursos obligatorios
y no obligatorios dictados por nosotros, y el diseño
de nuevas propuestas para toda el área de capacitación y
mejora formativa de los cuadros intermedios y altos de las
empresas de transporte. Por ejemplo, se está evaluando
la necesidad de capacitar no solamente a los conductores,
sino también a mandos medios y gerenciales de las empresas
de transporte en áreas que no tienen que ver con
la conducción efectiva sino, entre otros temas, con la planificación
organizacional, todo lo que tiene que ver con costos
y administración de empresas, y con el desarrollo de
liderazgo y conocimiento de gerenciamiento de empresas
de esta naturaleza. Asimismo, tengo a cargo el área de los
cursos de autoelevadores, y coordinar la tarea del director
del predio (Guido Heras) y de la Coordinación Académica
que está en la sede de Sánchez de Bustamante. A su vez, y
como asesor, pertenezco al Comité Ejecutivo formado también
por la Asesoría Legal y la Coordinación General, y por
el Presidente, Vicepresidente, Secretario, Pro Secretario,
Tesorero y Protesorero.
Asimismo, se está planteando y en estos momentos se
están llevando a cabo encuentros de capacitación con los
coordinadores académicos, y encuentros de formación y
ateneos profesionales con los Formadores de las cámaras
de todo el país.
RF: ¿Qué opinión pudo formar en estos primeros meses
sobre la capacitación en transporte?
AC: Es indudable que la capacitación profesional de personas
adultas, con competencia en el desarrollo de procesos
empresariales de cualquier índole, es una situación
de difícil gestión en todos los niveles nacionales como internacionales.
La capacitación de personal específico es
un desafío y es una importante tarea a ser desarrollada
por las diferentes organizaciones dedicadas a este tipo
de cosas en el país y a todo el concierto de naciones a
nivel mundial. En varios estudios de la ONU y de la Cepal
(Comisión Económica para América Latina y el Caribe) se
han presentado diversos trabajos sobre el tema de capacitación
profesional. Inclusive se ha mencionado, en uno
de esos trabajos, la capacitación específica del transporte,
haciéndose un estudio comparativo entre las naciones de
Chile, Argentina, Brasil, Paraguay y Perú. Allí, se planteó
que la Argentina, en ese momento, parecía estar liderando
el mercado en estos aspectos, no solo por los esfuerzos
que pueden hacerse desde el área privada como nuestra
Fundación, sino también desde el Estado en la sistematización
y organización de la capacitación específica para
transportes de carga. En este caso, con lo que vengo trabajando
y conociendo desde la especificidad del sector, puedo
decir que seguramente en este momento estaremos aún
más arriba que otros países, no solamente por el nivel de
la capacitación que se está proponiendo hoy (que es de
muy alta factura académica), sino también porque nuestra Fundación particularmente ha podido inaugurar un Centro
de Capacitación que es pionero para nuestro país y para
el resto del mundo. Puede ubicarse entre los tres o cuatro
primeros lugares, ya que no hay en este país y casi no
existe a nivel sudamericano un espacio dedicado a la capacitación
del transporte como el que tenemos nosotros
en el predio de Escobar. Particularmente, cuando conocí el
predio me llamó poderosamente la atención y me sorprendió
gratamente por la calidad profesional puesta al servicio
de la capacitación del sector y también por la calidad de
la gente que integra los diferentes cuadros laborales de
este Centro de Capacitación. Felicito a la FADEEAC y a la
FPT por haber tenido la visión de futuro tan necesaria en
nuestro Cono Sur como para pensar y realizar inversiones
de esta naturaleza que francamente serían envidiadas en
todas partes del mundo.
Creo, como dije anteriormente, que esta excelente plataforma
que tenemos hoy es un muy buen punto de partida pero
que así debe tomarse, para lograr aspectos de mejora continua
a efectos de llevar a la capacitación profesional del
transporte todos los adelantos tecnológicos, así como todo
lo relacionado con una visión del trabajo, desde un punto de
vista socialmente útil, y también sociopolíticamente viable.
Necesidades específicas
RF: ¿Qué diferencias pueden encontrarse en la formación
de niños, adolescentes y adultos?
AC: Las diferencias inmediatas que podemos encontrar es,
por ejemplo, en la formalización de la currícula de estudios
que generalmente los niños y adolescentes siguen dentro
de la propia educación formal, tanto en niveles de enseñanza
como desde la sistematización de los aprendizajes,
y la concatenación de los saberes que transita un niño o
un adulto. Esto está dedicado al desarrollo de su trayecto
educativo en la educación formal, a medida que va pasando
x los diferentes niveles de enseñanza. Pero aún así, la
diferencia respecto del adulto y más allá de los saberes de
condiciones y competencias y estudios previos que posea,
la capacitación en el adulto está mediatizada primero por
la necesidad de ser capacitado en el área específica en
la que debe laborar. Por lo tanto, no es una capacitación
como la escolar, que tiene infinidad de aspectos y disciplinas
a abordar, sino que las disciplinas y los saberes que
son abordados son altamente específicos. Por otro lado, es
importante destacar que en el universo de los alumnos que
pueden participar de programas de formación profesional,
nos encontramos con una gran diversidad de sujetos que
tienen características y capacidades iniciales muy distintas.
Por lo tanto, es necesario contemporizar eso con las
habilidades del docente para poder extraer de cada uno todas
las competencias iniciales que le permitan desarrollar
después las competencias específicas que sean abordadas
o desarrolladas en los cursos profesión de capacitación.
A esto le debemos agregar que las didácticas y las formas
pedagógicas que se utilizan en la formación de niños y adolescentes
son bastante diferentes a las que se utilizan en
la formación de adultos: en principio porque el tiempo dedicado
a la formación del adulto o a la profesionalización de
una capacitación específica para un sector generalmente
dispone de mucho menos tiempo que la educación formal
o los trayectos académicos que pueda seguir la población
de la educación formal. En estos casos generalmente se
tiene mucho menos tiempo para capacitar con un alto grado
de suficiencia a los Recursos Humanos de un sector en
especial. Por otro lado, estas pedagogías o formas pedagógicas
deben apelar a lograr inclusiones participativas de
todas las personas que integran estos cursos de forma tal
de poderlas capacitar con el mismo grado de suficiencia a
todas por igual. Si bien hay diferencias en el grado alcanzado
de capacitación por cada individuo, es imprescindible
poder generar y garantizar una base de saberes suficientes
como para alcanzar un buen desempeño de saberes en
el sector del que se trate.
RF: ¿Qué puede destacar de los cursos que se dictan en
las distintas Unidades Académicas del país?
AC: Respecto de la capacitación específica me he encontrado
con un grupo de Formadores distribuidos por todo el
país y una administración de las cámaras académicas muy
responsable y con muy buena capacitación profesional
para llevar adelante la formación profesional de los conductores,
tanto en el área de Cargas Generales como en
el de Mercancías Peligrosas. También en el área de operación
de autoelevadores, en la que también estamos siendo
pioneros en lo que hace a la capacitación obligatoria como
accesoria y profesionalizante en nuevas propuestas de la
capacitación de recursos humanos del sector.
desafío que asumió Adolfo Cánepa es director académico de la Fundación
Profesional para el Transporte desde octubre último y relató
el desafío que encara en su carrera y lo que significa
esta actividad.
Revista FADEEAC: ¿Cuál es su profesión? ¿Qué puede
contar de su experiencia profesional y académica?
Adolfo Cánepa: Hace 27 años que me dedico a la docencia.
He transitado todas las áreas de la educación formal,
e incluso también de la educación no formal, pasando desde
el nivel inicial hasta el universitario y post universitario.
Tengo una licenciatura en Educación (con Especialización
en Gestión de las Instituciones) y un posgrado en Gestión
de Calidad Educativa. Estoy promediando un posgrado en
Educación Superior.
RF: ¿Cuál es el rol que tiene actualmente en la FPT?
AC: Mi rol actual es ser director académico de la Fundación.
Mis tareas desde la Dirección Académica son la coordinación
general de todo lo que tenga que ver con cursos obligatorios
y no obligatorios dictados por nosotros, y el diseño
de nuevas propuestas para toda el área de capacitación y
mejora formativa de los cuadros intermedios y altos de las
empresas de transporte. Por ejemplo, se está evaluando
la necesidad de capacitar no solamente a los conductores,
sino también a mandos medios y gerenciales de las empresas
de transporte en áreas que no tienen que ver con
la conducción efectiva sino, entre otros temas, con la planificación
organizacional, todo lo que tiene que ver con costos
y administración de empresas, y con el desarrollo de
liderazgo y conocimiento de gerenciamiento de empresas
de esta naturaleza. Asimismo, tengo a cargo el área de los
cursos de autoelevadores, y coordinar la tarea del director
del predio (Guido Heras) y de la Coordinación Académica
que está en la sede de Sánchez de Bustamante. A su vez, y
como asesor, pertenezco al Comité Ejecutivo formado también
por la Asesoría Legal y la Coordinación General, y por
el Presidente, Vicepresidente, Secretario, Pro Secretario,
Tesorero y Protesorero.
Asimismo, se está planteando y en estos momentos se
están llevando a cabo encuentros de capacitación con los
coordinadores académicos, y encuentros de formación y
ateneos profesionales con los Formadores de las cámaras
de todo el país.
RF: ¿Qué opinión pudo formar en estos primeros meses
sobre la capacitación en transporte?
AC: Es indudable que la capacitación profesional de personas
adultas, con competencia en el desarrollo de procesos
empresariales de cualquier índole, es una situación
de difícil gestión en todos los niveles nacionales como internacionales.
La capacitación de personal específico es
un desafío y es una importante tarea a ser desarrollada
por las diferentes organizaciones dedicadas a este tipo
de cosas en el país y a todo el concierto de naciones a
nivel mundial. En varios estudios de la ONU y de la Cepal
(Comisión Económica para América Latina y el Caribe) se
han presentado diversos trabajos sobre el tema de capacitación
profesional. Inclusive se ha mencionado, en uno
de esos trabajos, la capacitación específica del transporte,
haciéndose un estudio comparativo entre las naciones de
Chile, Argentina, Brasil, Paraguay y Perú. Allí, se planteó
que la Argentina, en ese momento, parecía estar liderando
el mercado en estos aspectos, no solo por los esfuerzos
que pueden hacerse desde el área privada como nuestra
Fundación, sino también desde el Estado en la sistematización
y organización de la capacitación específica para
transportes de carga. En este caso, con lo que vengo trabajando
y conociendo desde la especificidad del sector, puedo
decir que seguramente en este momento estaremos aún
más arriba que otros países, no solamente por el nivel de
la capacitación que se está proponiendo hoy (que es de
muy alta factura académica), sino también porque nuestra Fundación particularmente ha podido inaugurar un Centro
de Capacitación que es pionero para nuestro país y para
el resto del mundo. Puede ubicarse entre los tres o cuatro
primeros lugares, ya que no hay en este país y casi no
existe a nivel sudamericano un espacio dedicado a la capacitación
del transporte como el que tenemos nosotros
en el predio de Escobar. Particularmente, cuando conocí el
predio me llamó poderosamente la atención y me sorprendió
gratamente por la calidad profesional puesta al servicio
de la capacitación del sector y también por la calidad de
la gente que integra los diferentes cuadros laborales de
este Centro de Capacitación. Felicito a la FADEEAC y a la
FPT por haber tenido la visión de futuro tan necesaria en
nuestro Cono Sur como para pensar y realizar inversiones
de esta naturaleza que francamente serían envidiadas en
todas partes del mundo.
Creo, como dije anteriormente, que esta excelente plataforma
que tenemos hoy es un muy buen punto de partida pero
que así debe tomarse, para lograr aspectos de mejora continua
a efectos de llevar a la capacitación profesional del
transporte todos los adelantos tecnológicos, así como todo
lo relacionado con una visión del trabajo, desde un punto de
vista socialmente útil, y también sociopolíticamente viable.
Necesidades específicas
RF: ¿Qué diferencias pueden encontrarse en la formación
de niños, adolescentes y adultos?
AC: Las diferencias inmediatas que podemos encontrar es,
por ejemplo, en la formalización de la currícula de estudios
que generalmente los niños y adolescentes siguen dentro
de la propia educación formal, tanto en niveles de enseñanza
como desde la sistematización de los aprendizajes,
y la concatenación de los saberes que transita un niño o
un adulto. Esto está dedicado al desarrollo de su trayecto
educativo en la educación formal, a medida que va pasando
x los diferentes niveles de enseñanza. Pero aún así, la
diferencia respecto del adulto y más allá de los saberes de
condiciones y competencias y estudios previos que posea,
la capacitación en el adulto está mediatizada primero por
la necesidad de ser capacitado en el área específica en
la que debe laborar. Por lo tanto, no es una capacitación
como la escolar, que tiene infinidad de aspectos y disciplinas
a abordar, sino que las disciplinas y los saberes que
son abordados son altamente específicos. Por otro lado, es
importante destacar que en el universo de los alumnos que
pueden participar de programas de formación profesional,
nos encontramos con una gran diversidad de sujetos que
tienen características y capacidades iniciales muy distintas.
Por lo tanto, es necesario contemporizar eso con las
habilidades del docente para poder extraer de cada uno todas
las competencias iniciales que le permitan desarrollar
después las competencias específicas que sean abordadas
o desarrolladas en los cursos profesión de capacitación.
A esto le debemos agregar que las didácticas y las formas
pedagógicas que se utilizan en la formación de niños y adolescentes
son bastante diferentes a las que se utilizan en
la formación de adultos: en principio porque el tiempo dedicado
a la formación del adulto o a la profesionalización de
una capacitación específica para un sector generalmente
dispone de mucho menos tiempo que la educación formal
o los trayectos académicos que pueda seguir la población
de la educación formal. En estos casos generalmente se
tiene mucho menos tiempo para capacitar con un alto grado
de suficiencia a los Recursos Humanos de un sector en
especial. Por otro lado, estas pedagogías o formas pedagógicas
deben apelar a lograr inclusiones participativas de
todas las personas que integran estos cursos de forma tal
de poderlas capacitar con el mismo grado de suficiencia a
todas por igual. Si bien hay diferencias en el grado alcanzado
de capacitación por cada individuo, es imprescindible
poder generar y garantizar una base de saberes suficientes
como para alcanzar un buen desempeño de saberes en
el sector del que se trate.
RF: ¿Qué puede destacar de los cursos que se dictan en
las distintas Unidades Académicas del país?
AC: Respecto de la capacitación específica me he encontrado
con un grupo de Formadores distribuidos por todo el
país y una administración de las cámaras académicas muy
responsable y con muy buena capacitación profesional
para llevar adelante la formación profesional de los conductores,
tanto en el área de Cargas Generales como en
el de Mercancías Peligrosas. También en el área de operación
de autoelevadores, en la que también estamos siendo
pioneros en lo que hace a la capacitación obligatoria como
accesoria y profesionalizante en nuevas propuestas de la
capacitación de recursos humanos del sector.


