La federación y la fpt junto al agro

Durante tres días, la Federación participó de la Expo Agro 2017. Se disertó sobre las razones de los altos
costos del sector. La Federación Argentina de Entidades Empresarias del
Autotransporte de Cargas (FADEEAC) junto a su brazo
académico, la Fundación Profesional para el Transporte
(FPT), participaron por primera vez de ExpoAgro, la exposición
agroindustrial más grande de la región que se desarrolló
entre el 7 y el 11 de marzo en un predio ubicado en
el Kilómetro 225 de la RN 9, en San Nicolás, provincia de
Buenos Aires.
Con un stand en zona cubierta, FADEEAC brindó información,
al público visitante, acerca del estudio realizado por el
Instituto Argentino de Profesores Universitarios de Costos
(Iapuco), en el cual se demostró la escasa incidencia del
costo logístico en el precio final de un producto.
La entidad madre del autotransporte de cargas también entregó
folletería informativa acerca de la propuesta para aumentar
la carga útil de las unidades de transporte a partir
de nuevas configuraciones de semirremolques.
Por su parte, la FPT entidad abocada a la capacitación de
recursos humanos en el ámbito del transporte de carga y la
logística presentó en el stand su simulador de conducción
de camiones, lo cual se constituyó en un atractivo para los
visitantes, quienes probaron sus habilidades de manejo de
camiones, además de informarse acerca de los cursos dictados
por la Fundación.
Además, el día de la apertura al mediodía, se realizó en
el Auditorio Agrícola una charla acerca del rol del Estado
y los «costos ocultos» en la tarifa final del flete, que estuvo
a cargo de Roberto Luppo, asesor del Departamento
de Prensa y Relaciones Institucionales de FADEEAC, y de
Carlos Musante, director técnico de la Cámara Empresaria
de Operadores Logísticos (Cedol). El público asistente se
mostró muy interesado en la temática, culminando la charla
con preguntas a los disertantes.
La 11ª Expoagro fue una muestra dinámica, donde los cultivos
se mostraron desde la siembra hasta la cosecha; además
de maquinarias y equipos en acción, con participación
de todas las actividades vinculadas con el agro y se sumaron
muestras de ganadería bovina y porcina.
Las ediciones anteriores se realizaron sobre campos arrendados,
en la zona núcleo desde el norte de Buenos Aires
hasta el este de Córdoba. Pero los organizadores compraron
el año pasado el predio de 150 hectáreas en San
Nicolás, para poder dotarlo de mayores comodidades fijas.
A pesar de que la muestra no funcionó un día por fuertes
tormentas, fue visitada por más de 150.000 personas; además
de la presencia del presidente Mauricio Macri y varios
funcionarios de su Gobierno.
Los costos ocultos
La charla de FADEEAC sobre costos fue presentada por Luppo, quien se refirió al estudio del Instituto Argentino de
Profesores Universitarios de Costos (Iapuco), que tomó tres
modelos durante seis meses: larga distancia, distribución
urbana y un modelo mixto, y obtuvo un promedio.
«¿Qué nos dice ese promedio?», se preguntó Luppo y respondió:
«Que cuando cargamos un camión, el 40 por ciento de
la mercadería transportada está destinada a pagar impuestos
que incluye todo pago vinculado con el Estado nacional,
provincial o municipal. Prácticamente el 24% está destinada
a pagar salarios, casi el 10% está destinada a pagar combustible,
los costos de estructura, la amortización. La renta
es un dato muy chiquito. Cuando se carga un camión, casi el
90% está destinado a pagar otros costos».
Por su parte, Musante explicó que FADEEAC y Cedol miden
los costos, pero «hay otros que no medimos, no hay series
sobre ellos. Los costos logísticos y de transporte tienen
un alto impacto sobre los sectores productivos; tienen un
alto impacto sobre nosotros y, obviamente, sobre nuestros
usuarios. Está de moda culpar al transporte de los altos
costos, pero van a ver que no es responsable».
Lamentó que se señale al transporte como culpable de los
altos precio. «Es fácil hacerlo dijo y salimos a explicar lo
de la presión impositiva y otros costos. La mayor parte de
ellos tienen una problemática adicional en los momentos
de alta inflación, que es realmente el ogro. Esto no es algo
nuevo».
En cuanto a los costos visibles: mano de obra, material,
combustible, peajes, neumáticos, seguros, lubricantes, informó
que «se puede ver y cuando se carga en una fórmula
polinómica, se lo hace de acuerdo con un driver específifico
que podemos consultar todos. Pero están los otros, los
ocultos, que son improductividades externas: congestiones
de tráfico, cortes de rutas, piquetes, conflictividad social,
contingencias laborales, las vedas de los fines de semana
que son bárbaras para el turismo, pero no para el transporte
de cargas, el estado de las rutas, la piratería del asfalto,
la caída de volúmenes, el aumento de distintos ítems
de productos en transporte y distribución, hay muchísimos
costos que existen, los palpamos a diarios, pero de ninguna
manera los medimos».
Tomó los costos medidos por FADEEAC desde 2010. «En
ese año, dio 20,4%; en 2011, 32%; 2013, 25,4; 2014, 38,4;
2015, 21,8, y 2016, casi 37%. Pero, lo único que miden son
los costos conocidos y si queda algo de renta. Últimamente
hubo una caída de volumen, uno de los costos ocultos. Al
producirse el doble efecto de aumento de costos y caída de
volumen la situación se ha tornado difícil para el sector».
Para 2017 la previsión no sería mejor, en opinión de
Musante, ya que en enero para FADEEAC, fue 3,2% y fue entre
1,3 y 1,4% en febrero, con lo que estamos acumulando
casi cinco puntos en dos meses, si proyectamos eso, sin
haber tenido aumento en mano de obra hasta marzo, y se
rumorea que habrá tres aumentos más de combustibles, el
aumento será de el 25 o 26%, de los costos que se miden,
que deberían ser trasladados a precios».
Malos entendidos
Este impacto, para el director técnico de Cedol generaría
«malos entendidos, donde la culpa es del transporte», pero
insistió en que «la logística no es formadora de precios,
traslada los precios que le ocurren, pero es únicamente lo
que se mide no el resto: los costos ocultos y contingentes
de la actividad».
«Hablamos de los costos que se producen por la no inversión
en rutas, de la congestión de tránsito y cómo se producen
costos por no cargar y descargar en los tiempos pactados.
No se mide, no hay serie de eso, porque a todos no les
pasa lo mismo. La congestión en los ingresos a puertos que
para el agro es importante; conflictos sindicales; problemas
de seguridad; caída de volúmenes; el tiempo de facturación
y pago. El tránsito es otro costo: las colas para entrar a descargar»,
dijo.
Rescató que «el gobierno dice que va a mejorar el estado de
las rutas, pero no va a mejorar mucho en los costos. Lo haría
si lo hace sobre las rutas provinciales, sobre los caminos
secundarios, los accesos a los puertos, porque estos puertos
no tienen espalda. Una autopista, un poco más nueva o
más vieja, no nos va a hacer gastar más o menos».
Reconoció que «con las vedas hay menos accidentes, pero
hay mayores costos que no se han medido, por la utilización
de más vehículos o vehículos en espera para entrar a ruta y
distribuir a las ciudades del interior. Accidentes con cortes
que producen hasta un día de demoras para vehículos de
todo tipo. Las restricciones de circulación en zonas urbanas
que al agro mucho no lo involucra, pero empieza a afectarlo
porque también tiene que pasar por zonas urbanas en las
que empieza a haber restricciones de circulación».
Musante consignó «la disminución de los volúmenes operados,
pero los servicios se tienen que cumplir igual, a veces
con posiciones de ruck vacías, o con la mitad de la carga,
que no se miden. No sólo aumentaron los costos impositivos,
sino también la cantidad de gente para administrarlos,
somos agentes de retención. El Estado delegó en nosotros
toda la administración impositiva. Eso obliga a pagar honorarios
a estudios y tener gente que haga el trabajo».
«En tiempos como los actuales, un servicio prestado que no
se factura a tiempo, un costo adicional que no se traslada y
una demora en la cobranza por sobre lo pactado, son reducciones en el margen. Es nuestra responsabilidad el traslado
de los costos a precios y que esos precios sean reconocidos.
Utilicemos los índices para explicarles a nuestros clientes
los costos medibles y, si tenemos costos no medibles, aclarémoslo»,
instó el especialista.
Destacó que «los impuestos, los combustibles, ni siquiera
la mano de obra es controlada por nosotros. Lo único que
podemos hacer es conocer el tema y hacerlo conocer; administrarlo
en forma correcta y en los momentos oportunos.
En el futuro, sin inflación, va ser la productividad, la
innovación, la inversión, la infraestructura lo que mejore el
costo logístico».
Lamentó que en el país no exista una matriz de flujo para
conocer el intercambio, y aclaró que «el crecimiento de la
productividad del transporte va a implicar una tendencia
sostenida a la evolución de los costos por unidad producida,
lo que significa una mejora en términos competitivos. La
productividad no es todo, pero al largo plazo es casi todo,
decía (el Premio Nobel de Economía, Paul) Krugman».
«En el momento en que podamos superar la inflación consideró
Musante, vamos a poder pensar en términos de competitividad.
Empecemos a saber que estas inflaciones del
20 al 40% se deben terminar, entonces cuando se termine
vamos a tener que trabajar en términos de competitividad».
En la charla convocada por FADEEAC, el directivo de Cedol
enfatizó que «el desafío y la oportunidad será para el transporte
de cargas poder agregar valor a sus clientes, sea el
agro, la industria, el comercio interior o exterior. Hoy, hay
que empezar a hablar de competitividad, mejoras y valor
agregado. Formar parte de la cadena de valor».