Desde mediados de 2015, la FPT ofrece en su Centro de Capacitación el servicio de «Evaluación conductiva». Las pruebas se realizan con las señales de tránsito que corresponden a Vialidad argentina Desde mediados de 2015, la Fundación Profesional para el
Transporte ofrece en su Centro de Capacitación el servicio de
«Evaluación conductiva», una jornada de pruebas y exámenes que
permiten la medición de capacidades.
Los exámenes preocupacionales son una instancia necesaria previa
a cualquier ingreso laboral. Pero las empresas de transporte
necesitaban optimizar esa instancia y obtener de ella los resultados
más productivos posibles para la tarea a desarrollar.
En base a la experiencia académica de formación de recursos humanos,
la FPT desarrolló la Evaluación Conductiva, cuyo eje principal
recorre diversos exámenes teóricos, prácticos (en simuladores
y en camiones), ejercicios de medición de reflejos y pruebas visuales
y auditivas. Esta herramienta profesional permite conocer
cuáles son las virtudes y debilidades de cada conductor, a partir
de los datos que son volcados en el informe que resulta como producto
final de la evaluación. Este informe es elaborado de manera
conjunta por el equipo académico de la FPT y una Licenciada en
Psicología. En varias oportunidades se ha detectado en los conductores,
por ejemplo, la anomalía denominada «foria visual», que
se resuelve simplemente con una visita al oftalmólogo y la utilización
de lentes.
La realización de una evaluación conductiva produce grandes beneficios
para el empresario transportista, y esto puede analizarse
según dos opciones: el caso previamente citado, en el que una empresa
evalúa a un chofer antes de contratarlo, o bien el caso de
las empresas que solicitan la evaluación de los choferes que ya
tienen empleados. Es el ejemplo de empresas como Andreani, que
todos los meses envía a distintos choferes a realizar la Evaluación
Conductiva en el Centro de Capacitación Profesional de FPT. Esta
decisión responde a una búsqueda de crecimiento profesional
dentro del propio equipo de choferes de la compañía, y ayuda a
optimizar los recursos de cada conductor, además de prevenir accidentes
y resolver problemas que quizás ni siquiera habían sido
detectados.
Evaluación sensométrica
La FPT utiliza como herramienta tecnológica un gabinete sensométrico
que analiza los siguientes aspectos:
Visión en profundidad: determina si el individuo tiene problemas
de apreciación de distancias (stereopsis)
Discriminación de colores: identifica si el chofer tiene deficiencias
en el reconocimiento de colores, es decir, discromatopsia o
daltonismo
Foria vertical u horizontal: permite conocer con exactitud el balance
muscular de los ojos y la alineación de estos en cada individuo
Visión nocturna: mide la capacidad de reconocimiento de objetos
en la penumbra
Visión encandilada: simula un encandilamiento en condiciones
de visión nocturna
Recuperación al encandilamiento: permite medir la velocidad de
recuperación de la visión, al pasar de un deslumbramiento a un
estado normal de conducción nocturna
Campimetría: mide la capacidad del conductor para distinguir objetos
a los costados, manteniendo la vista fija al frente
Audiómetro: mide el nivel de un conductor de elaborar la respuesta
más adecuada frente a un estímulo auditivo
Todos estos ejercicios se enmarcan en lo requerido por la Ley
Nacional de Tránsito n° 24.449. En el informe resultante de la evaluación,
se describen en detalle los resultados de cada una de las
pruebas, divididos por área. Por ejemplo, se detallan los distintos
puntos analizados en la práctica conductiva: reconocimiento y
chequeo del vehículo, gestos básicos de conducción, maniobras de
enganche, estacionamiento y atraque, cumplimiento de normas de
tránsito, conducción segura y conducción económica. Asimismo,
en el informe psicométrico, se puntualiza entre otras cosas el
análisis de evaluación de percepción de riesgo: tests de anticipación,
de coordinación bimanual, de reacción simple, de reacción
múltiple, y de palancas.
Transporte ofrece en su Centro de Capacitación el servicio de
«Evaluación conductiva», una jornada de pruebas y exámenes que
permiten la medición de capacidades.
Los exámenes preocupacionales son una instancia necesaria previa
a cualquier ingreso laboral. Pero las empresas de transporte
necesitaban optimizar esa instancia y obtener de ella los resultados
más productivos posibles para la tarea a desarrollar.
En base a la experiencia académica de formación de recursos humanos,
la FPT desarrolló la Evaluación Conductiva, cuyo eje principal
recorre diversos exámenes teóricos, prácticos (en simuladores
y en camiones), ejercicios de medición de reflejos y pruebas visuales
y auditivas. Esta herramienta profesional permite conocer
cuáles son las virtudes y debilidades de cada conductor, a partir
de los datos que son volcados en el informe que resulta como producto
final de la evaluación. Este informe es elaborado de manera
conjunta por el equipo académico de la FPT y una Licenciada en
Psicología. En varias oportunidades se ha detectado en los conductores,
por ejemplo, la anomalía denominada «foria visual», que
se resuelve simplemente con una visita al oftalmólogo y la utilización
de lentes.
La realización de una evaluación conductiva produce grandes beneficios
para el empresario transportista, y esto puede analizarse
según dos opciones: el caso previamente citado, en el que una empresa
evalúa a un chofer antes de contratarlo, o bien el caso de
las empresas que solicitan la evaluación de los choferes que ya
tienen empleados. Es el ejemplo de empresas como Andreani, que
todos los meses envía a distintos choferes a realizar la Evaluación
Conductiva en el Centro de Capacitación Profesional de FPT. Esta
decisión responde a una búsqueda de crecimiento profesional
dentro del propio equipo de choferes de la compañía, y ayuda a
optimizar los recursos de cada conductor, además de prevenir accidentes
y resolver problemas que quizás ni siquiera habían sido
detectados.
Evaluación sensométrica
La FPT utiliza como herramienta tecnológica un gabinete sensométrico
que analiza los siguientes aspectos:
Visión en profundidad: determina si el individuo tiene problemas
de apreciación de distancias (stereopsis)
Discriminación de colores: identifica si el chofer tiene deficiencias
en el reconocimiento de colores, es decir, discromatopsia o
daltonismo
Foria vertical u horizontal: permite conocer con exactitud el balance
muscular de los ojos y la alineación de estos en cada individuo
Visión nocturna: mide la capacidad de reconocimiento de objetos
en la penumbra
Visión encandilada: simula un encandilamiento en condiciones
de visión nocturna
Recuperación al encandilamiento: permite medir la velocidad de
recuperación de la visión, al pasar de un deslumbramiento a un
estado normal de conducción nocturna
Campimetría: mide la capacidad del conductor para distinguir objetos
a los costados, manteniendo la vista fija al frente
Audiómetro: mide el nivel de un conductor de elaborar la respuesta
más adecuada frente a un estímulo auditivo
Todos estos ejercicios se enmarcan en lo requerido por la Ley
Nacional de Tránsito n° 24.449. En el informe resultante de la evaluación,
se describen en detalle los resultados de cada una de las
pruebas, divididos por área. Por ejemplo, se detallan los distintos
puntos analizados en la práctica conductiva: reconocimiento y
chequeo del vehículo, gestos básicos de conducción, maniobras de
enganche, estacionamiento y atraque, cumplimiento de normas de
tránsito, conducción segura y conducción económica. Asimismo,
en el informe psicométrico, se puntualiza entre otras cosas el
análisis de evaluación de percepción de riesgo: tests de anticipación,
de coordinación bimanual, de reacción simple, de reacción
múltiple, y de palancas.


