Precisiones del ministro

Durante su visita a la sede de FADEEAC, el ministro de Transporte
de la Nación conversó con Revista FADEEAC sobre distintos
temas que harán al desarrollo de la cartera. Revista FADEEAC: En lo que respecta a renovación de flota,
¿están evaluando algún estímulo impositivo, considerando
que, por ejemplo, el camión es un bien de capital?
FADEEAC cuenta con un proyecto sobre esta temática,
¿Es posible que se avance en el sentido que indica dicho
proyecto?
Guillermo Dietrich: Si. Vamos a continuar con un fondo
de $3.500 millones del Banco Nación para a renovación
de flota, con el objetivo máximo de no tener vehículos con
más de 20 años de antigüedad en circulación. Actualmente,
sólo 40% de la flota es moderna, es decir, tiene menos de
10 años. Nosotros apuntamos a lograr un trasporte que
agregue competividad a la producción y sea esencialmente
seguro.
RF: El REFOP sirvió como estímulo para la profesionalización
y acompañó la capacitación a cargo de la
Fundación Profesional para el Transporte. El Estado retiró
sus aportes en ambos aspectos, pero el empresario
mantuvo con gran esfuerzo el sistema. En el corto plazo,
¿planean incorporar un sistema en el que el Estado aporte
y alivie la carga del empresario en temas que hacen
a las políticas públicas (seguridad vial, conducción eficiente)?
GD: Como Estado, queremos poner todo nuestro esfuerzo
en aumentar la producción y la productividad. Esperamos
tener para la próxima década un crecimiento en el sector
del 40%. Esto es: pasar de 430 a 600 millones de toneladas
anuales transportadas. Desde el Estado tenemos que
ser facilitadores, garantes de la seguridad y el control e
impulsores de la profesionalización de los conductores.
Desde la CNRT estamos lanzando un curso básico de capacitación
para choferes ingresantes con una carga de 40
horas y formación teórica y práctica. Buscamos que a partir
de mediados de año aproximadamente sea un requisito
indispensable para la obtención de la licencia, al igual que
el apto psicofísico.
La apuesta a la capacitación y la educación es fundamental
para la seguridad vial. Pero no es suficiente, necesitamos
una infraestructura que acompañe y que esté a la
altura de las necesidades. Por eso, vamos a trabajar para,
en los próximos cuatro años, duplicar la cantidad de autovías
del país y para construir 4.000 kilómetros de «rutas
seguras», que es un nuevo concepto de rutas doble mano.
Esto significa convertir rutas de calzada simple en autopistas.
Además se realizarán repavimentaciones y mantenimiento
en las rutas que actualmente se encuentran en
mal estado.
RF: En cuanto al multimodalismo, ¿el Estado sostendrá o
subsidiará tráficos por ferrocarril o por vía fluvial? Si así
fuera, ¿existirán contemplaciones para la situación del
sector del autotransporte de cargas, teniendo en cuenta
que se competiría en desventaja?
GD: El Estado va a fomentar una estrategia multimodal,
buscando aprovechar las potencialidades y economías de
cada modo. El objetivo es desarrollar planes de infraestructura
de largo plazo desde la gestión pública, pero también
propender al sector privado a que realice inversiones
en los nodos multimodales. En este sentido, no vamos a
subsidiar tráficos modales específicos, sino que buscamos
generar las condiciones para elevar la competitividad de
cada uno de ellos. Esto implica mejorar el clima de negocios,
fomentar la articulación públicoprivada, construir
infraestructura tanto modal, como en las interfaces multimodales
y trabajar en colaboración estrecha con los
principales actores de cada sector. RF: Usted se reunió en febrero pasado con el secretario
de Asuntos Económicos y Empresariales del
Departamento de Estado de los Estados Unidos, Charles
Hammerman Rivkin, con el fin de promover inversiones
para mejorar el transporte vial, ferroviario y de cargas.
¿Cuáles son los acuerdos a los que llegaron para continuar
trabajando?
GD: Estamos fortaleciendo nuestros vínculos con el exterior,
potenciando el enriquecimiento mutuo en políticas y
acciones para mejorar el transporte y poder traer soluciones
y mayor calidad de vida para todos los argentinos.
Buscamos una Argentina desarrollada que vuelva a tener
su lugar en el mundo. El primer paso es el del acercamiento
y el diálogo. El encuentro con Rivkin fue un precedente
para un futuro intercambio técnico en materia de infraestructura
e inversiones para el transporte. Planteamos
además el compromiso para la cooperación en medidas
de movilidad relacionadas con la mitigación del cambio
climático, como parte de una agenda común de cara a la
promoción del transporte sustentable.
RF: Mirando hacia el futuro, ¿cuáles son los principales
desafíos que enfrenta la gestión en materia de transporte
de cargas?
GD: El principal desafío que tenemos es darle a nuestro
país la infraestructura que se merece. Venimos de una
desinversión acumulada durante años, ligada a la falta de
planificación o priorización en las obras, la mala gestión
e incluso al manejo poco transparente de los recursos
públicos, que nos deja como herencia problemas reales y
cotidianos que le ponen un techo a nuestro potencial productivo
y nuestras posibilidades de crecer: demoras en los
accesos a los puertos, inseguridad vial, falta de previsibilidad
para movernos por nuestras rutas o la hora de acceder
con facilidad a las terminales portuarias para exportar
nuestra producción.
La infraestructura es clave para dinamizar los corredores
productivos del país; ayudará a reducir los costos logísticos,
para mejorar la competitividad. Tenemos el desafío de
ampliar la matriz logística y crear una conectividad más
estratégica que traiga inversiones y nuevas oportunidades.
Para eso, se van a levantar caminos, puentes, recuperar
el transporte de carga y los accesos para que los productos
de las provincias puedan llegar a todos los puertos
del país y del mundo con mayor eficacia y menor costo.