Con respecto a la inflación, estimó que «el piso anual rondará entre el 30 y el 33%», en tanto que el dólar a fines de año estimó que podría estar «por debajo de los 10 pesos», aunque advirtió que dependerá de cómo se reconstruyan las reservas».
Desaceleración
Bocco aseguró también que desde el segundo semestre del año pasado se observa una fuerte desaceleración e incluso una caída de la actividad en el sector industrial: «Tras un brusco ajuste y una devaluación del 33%, se está frente a una situación de estabilidad cambiaria y el compromiso del Gobierno será el de mantener una inflación 2 o 3 por ciento menor que la del año pasado».
El especialista señaló además que el objetivo del Banco Central «es recuperar las reservas y llegar a US$ 30.000 millones, cuando hoy ya ronda los 27.000 millones». Y advirtió que «el déficit fiscal primario ya llega al 3% del PBI y los subsidios, al 5%». Ponderó el apoyo de los Estados Unidos a la postura de la Argentina en la causa contra los fondos buitre y destacó las negociaciones para lograr un acuerdo con el Club de París en no más de 180 días, que pone en evidencia la estrategia del Gobierno de tomar nuevamente la iniciativa.
Luego de un fuerte crecimiento en términos nominales entre 2009 y 2011, sobrevino un freno en 2012 y 2013, que produjo una fuerte desaceleración de la actividad económica: «En 2014 entramos en un proceso de amesetamiento, con sectores que fueron seriamente afectados y las decisiones adoptadas trajeron un fuerte impacto en términos de formación de precios, una economía con alto nivel de inflación y prácticamente autodependiente en términos de financiamiento».
Al referirse al sector energético, señaló que «Vaca Muerta va a tener un impacto dentro de cinco años, no antes y si lo tiene ahora, será mínimo». Aseguró que su éxito también dependerá de la llegada de inversores internacionales y que el Gobierno va a mantener un uso muy restrictivo de importaciones. La situación, a su entender, «va a depender de la recomposición de reservas: si éstas suben y en el mes de agosto estamos en un valor suficientemente cómodo para el tipo de políticas monetarias, se va flexibilizar el proceso de aprobaciones, que hoy son un incordio para el sector privado».
A modo de conclusión, el ex director del Banco Central sostuvo la necesidad de «crear una moneda para los créditos hipotecarios o crear un sistema de moneda para endeudamiento de crédito hipotecario a largo plazo».
Rescató la experiencia en Chile, que lo aplicó en la alta inflación de los 90 y estableció una moneda que se llama UF para créditos hipotecarios. «Esa moneda sigue en curso y toma valores de salarios, de precios de construcción y de mercados. Se trata de 5 o 6 componentes que determinan un ajuste de capitales en función de un financiamiento a largo plazo. Pero éste es un desafío para el gobierno que viene», manifestó el ex titular del BICE.


