Transporte en rango verde

Los transportistas presentaron una propuesta para disminuir la emisión de gases nocivos. La proliferación de gases de efecto invernadero (GEI) en
las distintas etapas de la producción obligó a los organismos
nacionales y multinacionales a buscar alternativas
para su disminución, con el fin de llegar a valores
que no comprometan la subsistencia de las próximas
generaciones.
El 12 de diciembre del año pasado, la Argentina fue uno
de los 195 países que firmaron el Acuerdo de París y
se comprometieron a un ahorro de GEI. Antes de eso,
en la reforma constitucional de 1994 se agregó a la
Constitución Nacional el Artículo 41 donde se incorporó
una cláusula ambiental que apunta a que las actividades
productivas satisfagan las necesidades actuales sin
comprometer a las futuras generaciones, preservando
el medio ambiente.
La Federación Argentina de Entidades Empresarias del
Autotransporte de Cargas (FADEEAC), interpretó que representa
a un «sector vital de la actividad productiva»,
por lo que asumió la responsabilidad que le toca en este
cambio y comenzó el desarrollo de un programa en ese
sentido, al que denominó Rango Verde.
«Rango verde nace de las lecturas de lo que está pasando
en el mundo con el calentamiento global, debido a la
emisión de gases de efecto invernadero. Hace unos meses,
nos pusimos a investigar y trabajar pensando que
necesitamos de manera urgente desarrollar un proyecto
para disminuirlos», explicó Guillermo Werner, secretario
general de FADEEAC.
Según el directivo, «lo que va a ocurrir en la Argentina
será que con mayor productividad se consumirá más
combustible y será mayor la emisión de gases efecto
invernadero. Hay dos curvas que vienen creciendo simultáneamente:
la de productividad y trabajo y las emisiones
de gases. Lo que se quiere es separarlas: tener
mayor productividad con la menor emisión de GEI posible»,
señaló.
Primero, medir
Aseguró que «para que este programa sea fuerte lo primero
es medir la cantidad de gases que se emite en
nuestra actividad. Para hacerlo, hace falta tecnología y el
financiamiento para comprarla y llegar a una medición
que pueda ser certificada por un ente que pueda homologar.
Una vez logrados esos datos habrá que cuantificarlos
y darles un valor, a partir del cual se iniciará la
campaña concreta para bajarlo».
Werner explicó que «hay tecnología, que no es tan cara,
para medir, que es lo primero que habrá que hacer. La
medición y su valorización es lo que más tiempo va a
llevar. Una vez logrado se va a poder decir esto es lo que
tenemos y esto al Estado le cuesta tanto».
En cuanto al avance del proceso, el dirigente empresa rio reconoció: «Estamos en la etapa de acordar entre las
partes para ponernos a trabajar, pero queremos que
2017 sea el año en que se empiece a medir y se establezca
un laboratorio que podría estar en nuestro predio
en Escobar, donde se puedan establecer los valores. Hay
que tomar las muestras de todo el parque que lleva un
buen tiempo de trabajo».
«Con este plan estamos trabajando con CNRT, con universidades.
Queremos coordinar esfuerzos, para no
estar investigando cuatro lo mismo, sino que podamos
trabajar todos juntos. FADEEAC apuntó a coordinar sus
esfuerzos con varias instancias del Gobierno, y vimos
que le dio una importancia enorme a este tema, al crear
un Ministerio de Medio Ambiente», indicó.
El secretario general de la Federación reconoció que «en
los contactos que tuvimos con instancias del Gobierno,
los vimos tan interesados con el proyecto como nosotros,
porque cada uno había empezado a trabajar por su
lado. El entusiasmo es tal que hemos tenido reuniones
multitudinarias. Lo que aspira FADEEAC es a coordinar
todo lo que se está haciendo, para llegar a una homologación
real», indicó.
En ese sentido, la Comisión Nacional de Regulación del
Transporte emitió la Resolución 1075/2016, en la que
previó un plan de Transporte Inteligente, donde se establecieron
una serie de pautas para avanzar hacia una
movilidad más amigable con el medio ambiente.
Premios
Sin embargo, la propuesta de FADEEAC avanzó en un
sentido no previsto en la resolución de que «quien se
adhiere a este plan de manera voluntaria tenga alguna
ventaja. Porque si hubo una inversión para que el camión
baje la emisión de GEI reciba una contrapartida
económica que hoy no existe. Hoy, un camión de última
generación paga más que una unidad vieja que contamina.
Se castiga al que invierte en lo nuevo», dijo Werner.
«Lo que busca este proyecto es que con una medición
que sea estrictamente confiable, el vehículo que emite
menos gases obtenga una mejora económica, porque
está haciendo un bien al medio ambiente. Esta no debe
ser una oblea más, sino que reciba un premio quien la
tenga. Hoy ese premio es inverso: lo paga el que tiene
la tecnología más nueva, por comprar un vehículo más
caro y consumir insumos más caros que el otro», reconoció
el directivo.
Tras recordar que 25% del parque automotor del país
tiene más de 25 años de antigüedad, insistió en que «el
empresario tendrá que tener una ventaja económica
para sumarse al plan. Puede ser por combustible más
barato, menos impuestos por patentes, que haya ventajas
por tener un camión nuevo. Hoy conviene más tener
un camión viejo, desde el capital al pago de impuestos,
las patentes, el seguro, hasta el combustible Euro, que
sale más caro que el diesel. Si el transportista tiene tecnología
que reduce los GEI tiene que tener una ayuda
económica inmediata», reafirmó.
Sostuvo que «la CNRT y la Fundación Profesional para
el Transporte van a tener que trabajar en un plan verde
de capacitación que le de algo nuevo al chofer. Porque
las nuevas tecnologías hacen que los que vienen acostumbrados
de la vieja escuela, gasten más combustible,
pero cuando los métodos, que son muy sencillos, es muy
grande el ahorro».
«Además, hay que tomar conciencia de la necesidad de
tener menores emisiones de GEI a la atmósfera, para revertir
los valores actuales, y no afectar a las generaciones
que vienen atrás», concluyó Werner.
Fuente: T&L La Nación Chatarrización e infraestructura El secretario general de FADEEAC
dijo que al momento de evaluar
el programa Rango Verde, encontraron
«varios problemas, pero el
más fuerte es la antigüedad del
parque automotor, por lo una de
las medidas será la renovación
de flota, con chatarrización. Eso
nos permitiría pasar a motores de
última generación con una tecnología
adecuada para una menor
emisión».
«Otra opción es la capacitación de
los conductores, de los dadores
de carga, de los mecánicos, de los
empresarios, de todos los que intervienen.
También, apuntamos a
las buenas prácticas del transporte,
queremos llegar a una norma
que sea cuantificable y escalable.
Entonces, las empresas van a poder
certificar y van a poder ir midiendo
cómo cumplen la norma y
poder bajar esas emisiones que
se habían medido anteriormente»,
agregó Guillermo Werner.
Insistió en que debe haber una
recompensa económica para que
quien baje la emisión que tiene un
costo para el Estado. Tenemos que
tener una recompensa, como planes
de financiamiento, ya que hay
créditos del BID, porque lo que se
busca con la chatarrización y con
el cambio tecnológico es bajar la
emisión de gases».
En otro sentido, el directivo planteo
que «si no se mejora la infraestructura
vial es muy difícil que, con
el estado de los caminos, un camión
nuevo rinda lo que tiene que
rendir. Pero vemos que se está
trabajando en esas mejoras y hay
licitaciones de muchos kilómetros
de rutas para el año que viene».