Un panorama de la logística

Las falencias que enfrenta la actividad local en la mirada de dos especialistas. Las carencias de planificación y ejecución de infraestructura
por parte del Estado, la baja incidencia del ferrocarril
en el transporte de cargas, más la falta de coordinación
en la comunicación entre los operadores y sus clientes
son algunos de los puntos críticos que perjudican la actividad
logística local.
«La infraestructura vial es deficiente. Los accesos a los
grandes centros urbanos y las rutas de mucho tránsito
tendrían que ser carriles de doble vía y son de vía simple,
lo que hace un tránsito mucho más lento, con un nivel
de accidentes mayor. Las rutas están muy deficitarias.
Esto también incide en los costos: no es lo mismo ir por
autopista desde el norte, que hacerlo por la ruta 34, que
es de una sola vía», sentenció Matías van Balen Blanken.
Van Balen fue durante 21 años jefe del Departamento de
Logística de Ledesma SAAI, lo que le confirió una visión
de la actividad vinculada con la distancia desde la planta
en Jujuy hasta el centro del país.
Desde otro ángulo, Alejandro Leiras, docente y consultor
en desarrollo de proyectos de infraestructuras logísticas,
sostuvo que «todavía sigue siendo una asignatura pendiente
cómo vincular las ciudades. Es uno de los puntos
que deben empezar a trabajar los gobiernos provinciales,
desde el punto de vista de ir generando beneficios,
porque es mano de obra directa para la gente».
En su experiencia, van Balen Blanken pudo asimilar que
«para una empresa que no esté en el radio de Buenos
Aires, la clave es el transporte. A medida que se aleja, la
incidencia del costo del transporte es mayor para llevar
el producto al mercado o los puertos. El camión es casi el
único medio, el ferrocarril está casi ausente, solo mueve
entre cinco y siete por ciento, y otro porcentaje más bajo
por hidrovía».
Largas distancias
Las empresas del interior sufren por la falta de infraestructura
de rutas y vías. A pesar de que, «si miramos en
retrospectiva, las empresas del interior nacieron sobre
los ferrocarriles, ese era su medio de transporte natural,
que fue desplazado gradualmente por el autotransporte»,
dijo el especialista.
También reconoció que en líneas como el Belgrano
Cargas «se ha invertido en obras como renovación y
arreglo de vías y hay anuncios de compra y de fabricación
de vagones y locomotoras», pero «los tiempos no han
mejorado y los costos, tampoco. Hace 10 años el tren
tardaba 20 días desde la región norte a Buenos Aires y
hoy demora lo mismo. Se hicieron cosas, pero otras se
dejaron de hacer. Cualquier cosa que se emprenda, va a
llevar mucho tiempo para ver resultados».
El tema ferroviario, también para Leiras, se convirtió en
una prioridad., ya que es necesario para el movimiento
de materias primas. «La inversión es cien por ciento estatal,
porque no es viable para ningún privado, aunque
sea fundamental para vincular el interior», pero avanzó
en el sentido de que «a los ferrocarriles no hay que tización del chofer de que él es un eslabón muy importante
en el logro de los objetivos».
Para Leiras, «la logística dejó de ser el galpón o el depósito.
Ya pasa a ser un modelo de negocio, una vía de
comunicación con el cliente, no es algo delegado en personas
que no son expertas. Hoy, desde el punto de vista
profesional, la carrera ha tomado mucho vuelo. Empieza
a haber más profesionales especialistas en logística».
En esa línea, el docente reflexionó que «todos los temas
que hacen a la especialidad es muy importante seguir
sosteniéndolos con capacitación. Es clave porque cuando
uno conoce puede tomar decisiones, sino está supeditado
a donde la situación lo arrastre. Todos cumplimos
un rol en este aspecto. En la capacitación no hay competencia.
Lo que tenemos que lograr es hacer crecer la
torta y eso es posible con más gente que entienda para
qué y porqué se hacen las cosas».
«Las empresas están teniendo un nivel de capacitación
a niveles directivos, en los primeros mandos, interesantes»,
celebró, pero lamentó que «todavía falta desarrollar
en mandos medios. A niveles operativos, todo está
muy verde. Falta mano de obra capacitada».
A partir de su experiencia cotidiana, Leiras aseguró que
«es necesario empezar a vincular la industria con la universidad
desde un punto de vista más real. Igualmente,
hay una apertura más grande. Las escuelas técnicas están
trabajando con prácticas profesionalizantes con los
alumnos. Pero, en capacitación está faltando trabajar
más fuerte a nivel docente», sentenció.
Los otros temas
Tanto Matías van Balen Blanken como Alejandro Leiras
observaron que la actividad logística local se enfrenta
con otros desafíos.
El ex directivo de Ledesma apuntó que «el sistema aduanero
argentino aún no se ha integrado totalmente con
sus vecinos del Mercosur. Las esperas por la tramitación
en frontera son demasiado elevadas, y el tiempo es dinero. Si un camión está parado un día o más en la frontera
para aduanar, es una barbaridad», sentenció.
A la par, alertó sobre la piratería del asfalto, observando
que «la cantidad de camiones que circulan con custodia,
expresa el estado de la situación. Es un mal de
todo el país, aunque que está centralizado en focos,
como provincia de Buenos Aires, amén de los problemas
de jurisdicción que afectan la solución».
Además, el especialista consideró que las empresas
deberán «estar preparadas para competir. Se compite
con calidad de producto, seriedad, bajos costos y
tiempos competitivos. Compiten las cadenas de suministros.
Los gobiernos deberían hacer planes que permitan
que los empresarios pueda llegar de una forma
competitiva a todos los lugares del mundo. Pero, la
Argentina adolece de un plan logístico a mediano y
largo plazo, siendo que en la zona hay países que tienen
planes logísticos a 20 o 30 años».
Con una visión a futuro, Leiras sostuvo que «para la
infraestructura y tecnología, el comercio electrónico
empieza a generar una demanda en bienes y servicios
mucho más volátil y variable. Si no entendemos
que los principales factores de la venta del comercio
electrónico son emocionales, se pierde una parte del
negocio que nos va a afectar a la hora de administrar
los espacios. Hay que ver la infraestructura sistémicamente:
qué volumen se va a necesitar, cuál va a ser
el espacio, cómo va a ser el ciclo de venta y de devolución,
qué pasa con la logística inversa y todo lo
relacionado con el medio ambiente».
También, observó que «hoy hay más inversión privada.
Hay muchas empresas que están apostando a la tecnificación,
no ven inconveniente en incorporar nuevos
sistemas de administración de depósitos. Donde están
más reticentes es en plataformas, que son más
comunes de encontrar en áreas comerciales, pero no
en logísticas. Las empresas también están teniendo en
cuenta las inversiones en el orden público, por ejemplo,
a nivel municipal, para que ese tipo de acuerdos
tengan un beneficio en la comunidad».
En aspectos logísticos, vinculado con las cuestiones
informáticas, se ha dado el procesamiento de datos
para gestión de depósitos, aunque para el docente
«falta desarrollar sistemas destinados a brindar información
para empezar a relacionar niveles de consumo,
productos o movimientos con tipologías de productos.
Este sistema requiere mucha metodología y tener
claro los procesos».
En ese sentido, alertó que «la mayoría de las tiendas
de electrodomésticos o las cadenas de supermercados
están desarrollando el ecommerce, que es totalmente
tecnológico. El que se diferencie en este aspecto va a
lograr una ventaja competitiva interesante. La tecnología
está jugando totalmente a favor de la logística.
Pero hay que romper con el miedo».
La síntesis de la situación del sector podría quedar en boca
de Van Balen Blanken, quien no dudó en decir que «la logística
en la Argentina aún tiene mucho para mejorar».
Fuente: Transporte & Logística, La Nación Un punto en el que los expertos han puesto énfasis ha sido
la capacitación. Alelandro Leiras, preocupado por el tema
en su doble rol de experto en logística y docente, afirmó
que «hay un montón de universidades que están trabajando
en capacitación a nivel de posgrado logístico. Cada vez
hay más profesionales que están mirando esto, desde un
lugar más abierto. Antes había una gran preparación en los
niveles superiores, pero ocurría lo mismo con el operario».
«Hay un negocio que puede ser exitoso o no, en función de
que ese producto llegue a término. Las empresas están muy
interesadas en que su personal comprenda porqué hace las
cosas. La capacitación no lo ven como un costo, sino como
una inversión», aseguró, mientras que Matías van Balen
Blanken elogió la capacidad de los trabajadores locales,
aunque no dudó que «necesitan mayor capacitación. Hay
entidades y empresas que le dan mucha importancia a este
tema, pero no existe una capacitación generalizada». Otra de las cuestiones tenidas en cuenta a la hora del
análisis por los dos especialistas fue el de la inversión. Al
respecto, Matías van Balen Blanken dijo que «en la última
década se ha construido mucho en depósitos logísticos y
centros de distribución, aunque todavía falta avanzar más
en este tema».
Para Alejandro Leiras «es importante que las empresas
se animen a proyectar. Reconozco que los escenarios
económicos argentinos no son los más alentadores para
los inversionistas, pero sucede que una vez que definen un
proyecto, ya el espacio es chico. Una de las características
es que la vacancia de los centros de distribución es baja.
Estamos siempre con demanda insatisfecha. Es importante
que las empresas piensen la logística de una manera más
ligada a lo comercial». Inversión Capacitación