Una planificación revolucionada por la temporada y por los feriados puente

Todo resuena a una apacible calma en las grandes ciudades del país y parecen darse las condiciones óptimas para el abastecimiento. Pero la realidad es que el consumo se traslada de las grandes ciudades a los centros de turismo, y con él las operaciones vinculadas con la producción como el transporte, tanto a subdepósitos como a los centros de distribución, bases de crossdocking, distribuidores, concesionarios o almacenes. Nuestro sector se caracterizó históricamente por tener una marcada estacionalidad que abarca desde mediados del mes de octubre hasta fines de diciembre, con un importante incremento de los volúmenes movidos hacia finales de año. Con el inicio del período vacacional, ferias y recesos, el consumo disminuye significativamente en los grandes centros urbanos y parte de éste se traslada a los centros turísticos, principalmente, hacia la costa atlántica. De esta manera, y para dar respuesta a esta demanda, en los centros turísticos se articulan acciones entre dadores de carga y operadores logísticos, que son coordinadas dentro de un equilibrio operativo y económico de manera tal que no se generen distorsiones ni desvíos, tanto en los costos como en la calidad de servicio. En algunos casos puede darse la situación de que se triplique la bodega transportada en los períodos estivales, razón por la cual toda esa planificación se realiza minuciosamente en función de las «expectativas» que genera el mercado, teniendo además como referencia las proyecciones de consumo. El problema es que desde hace varios años las estimaciones son muy volátiles, por diversos factores que no sólo son económicos, sino además se vinculan directamente con la incorporación de los feriados puente, que han modificado el modo de vacacionar, acortando las estadías tradicionales en los centros turísticos. En consecuencia, la respuesta que se debe dar a la demanda es menor y toda la cadena de abastecimiento, almacenamiento y transporte se ve afectada, alcanzando una retracción en los volúmenes de operación que supera el 20 por ciento en algunas marcas y regiones del país contra el mismo período del año anterior

El autor es presidente de la Cámara Empresaria de Autotransporte de Bebidas