Una trayectoria de trabajo

Si bien había previsto un futuro muy
diferente, Laura Villemin encaró con
decisión la conducción de la empresa
familiar y la cámara de su sector. Si su presente hubiera estado vinculado con la carrera
que eligió al terminar el colegio secundario, hoy sería la
directora de un jardín de infantes. Pero el destino no se lo
permitió y, hace varios años, Laura Vellemin quedó al frente
de la empresa familiar de transporte de cargas, que el pasado
2 de mayo cumplió 39 años de existencia.
«Jamás se me ocurrió que me iba a dedicar al transporte.
Soy maestra jardinera, ni bien terminé la escuela comencé
a cursar, y empecé a trabajar antes de recibirme. Siempre
pensé que me iba a dedicar a eso toda la vida. Por razones
ajenas a mí, me mudé de distrito, perdí un montón de
puntos y no conseguía trabajo, pero necesitaba hacerlo»,
recordó sobre sus orígenes en el sector.
Por ser Perito Mercantil, iba dos veces por semana a las
oficinas para «llevar lo vinculado con los aportes y las cargas
sociales. Después empecé a liquidar sueldos y cada
vez iba dedicándome un poco más. Iba a la mañana a la
empresa y por la tarde estaba en un jardín de infantes en
Capital. De forma progresiva, esto me fue absorbiendo y
me dediqué de lleno, un poco para acompañar a mi papá»,
relató.
Luego de una permanencia de dos años en España,
Villemin regresó a la Argentina y a la empresa. Explicó que
«después de un tiempo, el socio de mi padre se retiró y
le compramos la parte. Desde entonces los socios fuimos
mi papá y yo. Hace diez años, mi papá se retiró y me hice
cargo por completo» de la conducción de Expreso Trole.
«Ahora, están trabajando dos de mis hijos: Lucila, en la
parte de Administración, y Fernando, en Tráfico, que es
el corazón de la empresa», destacó y agregó que tiene
otra hija, «Nuria, que es mamá de Isabela, de ocho años, y trabaja en el Ministerio de Modernización de la Nación.
Además, Vito es el hijo de Lucila y cumplió tres años a fin
de mayo, y viene otro varón. Somos una familia muy unida
y tratamos de compartir mucho», celebró la empresaria.
Villemin aseguró que nunca tuvo problemas en el sector
para vincularse con los hombres. «Siempre encontré que
tenía mucho apoyo. Al principio, te miran y choca un poco,
pero eso fue hace muchos años y ahora es normal que
vean una mujer en el transporte. Hay muchísimos transportes
que están dirigidos por mujeres. Nunca me encontré
molesta por trabajar con hombres, al contrario, me
gusta más estar trabajando con ellos que con mujeres. Es
más fácil», expresó la empresaria.
Integrada
Eso también ocurrió en la Cámara de Empresarios
del Autotransporte de Cargas (Ceac), que presidió durante
dos períodos y que en la actualidad la tiene en la
Vicepresidencia. Destacó: «Allí me encontré con que tenía
cabida, que era escuchada, que podía hablar sin inconvenientes,
nunca me sentí dejada de lado y que seguían con
otra cosa».
Sobre esa etapa, relató: «Empecé a ir a Ceac, cuando estaba
en la sede de José María Moreno. Un día fui invitada
a presenciar una Asamblea junto con mi papá. Al finalizar,
Daniel Indart, que era el vicepresidente de Ceac, me
comprometió a ir a las reuniones de Mesa Ejecutiva como
oyente, para empezar a participar».
«Durante casi un año estuve yendo y Héctor Palacios, que
era el presidente, me ofreció el cargo de protesorera.
Asumí y trabajé muchísimo, porque fue el momento en
que se compró el terreno, se empezó a construir el edificio
nuevo. Compré hasta los muebles», reseñó Villemin.
La directiva de Ceac recordó que «cuando Indart asumió la
presidencia de FADEEAC, me ofrecieron la titularidad de la
Cámara, lo que nunca había esperado… Porque nunca pensé
que podía tener ese cargo, no porque me faltara capacidad,
sino porque no se me había cruzado por la cabeza
que una mujer iba a ser presidente de la Cámara».
A pesar de eso, hizo hincapié en que los dos períodos en
los que se desempeñó al frente de Ceac, «fueron fantásticos.
Si hay algo que me enorgullece fue que en todas las
reuniones tuve la mesa llena, todos los directivos estaban
presentes, tuve mucho acompañamiento. Siempre estuve
muy apoyada y muy escuchada. Lo mismo cuando fui a reuniones
en lugares oficiales. Siempre me encontré a gusto
en la tarea».
Luego se refirió a las veces que debió representar a los
empresarios argentinos ante la IRU, en Ginebra, y la CIT,
en Montevideo y consignó que «había representantes femeninos
en ambos lugares. Eso de que la mujer tiene que
remarla más para llegar a algo quedó un poco en el tiempo»,
insistió.
Reconoció, empero, que «se escucha que en algunos sectores,
que no conozco en profundidad, se quejan del rol
femenino y de que ganan menos» y abundó que «el transporte
es un sector sumamente machista por la cantidad
de hombres… Conozco a Ana Morán y otras mujeres que
están trabajando en FADEEAC y no se quejan por ese tipo
de situaciones».
Si bien aceptó que hay menor representación femenina en
las cámaras, lo fundamentó en que «en todos lados hay
menos participación de las mujeres, pero no porque no le
dan cupo, sino por decisiones personales. En la Cámara
siempre invitamos para que participen. Mientras estuve
en la presidencia, hice una capacitación sobre empresas
familiares, con una serie de charlas, y la mayoría de las
que asistieron fueron mujeres, no recuerdo que haya ido
algún hombre», aseguró.
Villemin no dejó de aceptar que «es dura esta actividad,
pero es interesante porque todos los días hay algo nuevo,
no es rutinaria. Siempre hay cosas nuevas que enfrentar,
cosas nuevas que aprender, que antes no se hacían. Hay
que adaptarse, como lo hemos hecho con los cambios de
la tecnología. Es un constante crecimiento».
Finalmente, la vicepresidente de Ceac dijo que su carrera
de maestra jardinera fue «una muy linda etapa de mi vida.
Hice lo que tenía ganas de hacer en ese momento», pero
insistió en que no se veía haciendo hoy otra cosa diferente
que la de estar conduciendo Expreso Trole. «No me imagino
en otra cosa. Desde siempre estuve vinculada con la
empresa», concluyó Laura Villemin.