"viví para fadeeac"

El fundador de FADEEAC destacó el
prestigio que adquirió la institución,
sobre la base de la honestidad y el
respeto. Amor y dedicación sin límites sellan la extensa trayectoria
profesional de Rogelio Cavalieri Iribarne, quien
creó y presidió la Federación Argentina de Entidades
Empresarias del Autotransporte de Cargas hace cincuenta
años, sobre sólidos principios que buscó proyectar a sus
miembros y sucesores. Se siente feliz por haberlo logrado,
al señalar con énfasis que hoy FADEEAC es una entidad de
indiscutible renombre. Vivió para ello y asegura que «volvería
a hacerlo».
Revista FADEEAC: ¿Cómo fueron sus primeros pasos relacionados
con la actividad del transporte de carga en camión?
Rogelio Cavalieri Iribarne: Fueron en plena ignorancia sobre mi
futuro. Antes de esto, yo estaba en el Ejército, adonde ingresé en
1947 como aspirante a oficial de reserva, llegué a subteniente y
a teniente primero. Pero no era mi vocación, porque no entendía
eso de que el superior siempre tiene la razón; mucho menos
cuando no la tiene. Entendía la libertad de expresión como
una libertad de vida y eso no podía impedírmelo otro hombre.
Finalmente, dejé el Ejército cuando tenía unos 24 años y comencé
a buscar otros rumbos para forjar mi futuro. En ese tiempo
me encontré con un amigo que se había comprado un camión y
me gustó la idea, porque lo relacioné con la emancipación, más
que con cualquier otra cosa; es decir, no estaba buscando ningún
posicionamiento, sino esa libertad que siempre me había
animado. Entonces, me compré un camión Man y salí a pelear
por mi suerte. Tuve que ir aprendiendo a manejar, con idas y
vueltas como todo principiante. Es algo difícil, porque implica
una actividad de mucha responsabilidad.
Empecé con el trayecto entre Buenos Aires y Olavarría. Iba y
venía en condiciones totalmente distintas a las de ahora, porque
en aquel entonces, por ejemplo, no había impuestos que
gravaran el uso del camión. Hacía unos cuatro viajes por semana,
trayendo especialmente cemento en bolsas, pero también a granel. Los distribuía en los depósitos y vuelta otra vez a la
ruta. Luchando mucho llegué a tener varios camiones y a crear
Transportes El Rutero, en el Pasaje Barolo. Fue como tocar el
cielo con las manos para alguien como yo, que venía de un pequeño
pueblo, Moquehuá (en el partido bonaerense de Chivilvoy).
RF: ¿Cómo surgió la iniciativa de crear FADEEAC?
RCI: Haciendo un análisis de las entidades que existían por
aquellos años. Había varias, pero ninguna especializada que
nos representara cabalmente y yo quería contar con gente
intelectualmente capaz, para que los integrantes del sector
pudieran contar con un ámbito adonde acercarse para peticionar
lo que fuera. En 1953 formé parte del grupo fundador de
la Cooperativa Diesel Limitada (que aún funciona en Parque
Chacabuco) y en 1961 comencé las gestiones para organizar en
el mismo edificio la Cámara de Empresarios del Autotransporte
de Cargas (CEAC), donde transportistas de diversos rubros trabajamos
activamente. La inauguramos en junio de 1962, en el
salón de actos de Vialidad Nacional, y estuve como presidente
hasta 1969, al tiempo que impulsé la Federación Argentina de
Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas, FADEEAC.
Desde allí busqué transmitir principios de honestidad, decencia,
corrección y respeto a los demás. Así logramos convocar cada
vez a más personas. Tenía amigos y llegada a agrupamientos en
distintos lugares del país. Como unidos somos más que si nos
manejamos en forma individual, entendimos que era necesario
intercambiar opiniones y con los principios que mencioné antes
se fue fortaleciendo la idea de crear una institución nacional,
abarcadora, que se plasmó en mayo de 1967, en una reunión
realizada en un hotel de la ciudad cordobesa de Alta Gracia. Fue
la Primera Convención Empresaria del Transporte Automotor
de Cargas, de donde surgió que el 5 de diciembre del mismo
año naciera FADEEAC. Al principio utilizamos la misma sede
de CEAC en el edificio de la Cooperativa Diesel, en Avenida José
María Moreno y luego adquirimos las oficinas del Pasaje Barolo,
con el apoyo económico de los integrantes de la Federación.
RF: ¿Cómo fueron las primeras gestiones?
RCI: De acercamiento con las cámaras provinciales para atender
las distintas problemáticas y prioridades; de intercambio con organismos
oficiales y representantes sindicales. Innovamos en
la producción de información y mediamos en la evolución del
costo del transporte de cargas, en tanto logramos internacionalizar
a FADEEAC e impulsar la capacitación de los conductores,
creando la Fundación Profesional para el Transporte, FPT. En fin,
fuimos logrando lo que hoy en día es FADEEAC, una entidad de
enorme responsabilidad social con prestigio por lo que ha educado,
por la formación que siempre ha ofrecido. FADEEAC no
compró ni se vendió jamás, siguiendo los principios que siempre
transmitimos.
RF: Usted presidió FADEEAC durante 28 años. ¿Se reconoce
cualidades de líder?
RCI: Me empeñé siempre en ser muy correcto en cada procedimiento;
en no tener dobleces; en que si algo se lograba sería
con el consenso de todos y si no salir a buscarlo, pero sin imposiciones,
poniendo en la balanza lo que correspondiera encarar.
Siempre estuve de la mañana a la noche haciendo cosas por la
entidad, investigando, interviniendo. Era una tarea que me hacía
muy feliz. Y volvería a hacer exactamente lo mismo, lo que hice
hasta ahora que es amar la profesión, vivir para trabajar, pero
no para acumular riqueza, más allá de lo que es necesario para
vivir dignamente.
RF: ¿Qué significó para usted la creación del Primer Centro
de Capacitación Profesional para el Transporte que lleva su
nombre, en el partido de Escobar?
RCI: Significó la concreción de una etapa gloriosa. Nuestra lucha,
a través de todo lo que hicimos, fue para educar, para lograr
conductores capacitados, con conocimiento y respeto por las
normas de tránsito, ya que esta es una actividad muy expuesta,
muy comprometida con la vida y uno tiene que procurar que el
hombre que se sube a un camión sea consciente de eso.
Al hacer un balance de una vida dedicada
a lograr un transporte de
carga eficiente en todos sus aspectos,
Cavalieri Iribarne se manifiestó
«agradecido» hacia la gente con la que
contó durante tantos años al frente
de FADEEAC y mencionó «entre ellos
a la señora Betty Schanz (secretaria
ejecutiva de la institución), una ciudadana
ilustre que supo soportar con altura
mi severo carácter. Manteniendo
cada uno su lugar ella me asesoró
enormemente; yo la escuchaba y valoraba
su aporte», reconoce. El ex titular
de la Federación destacó que el valor
del trabajo hecho «no fue mérito mío,
sino de quienes, como ella, supieron
comprender y proyectaron el futuro
de FADEEAC sobre bases muy honestas,
para resistir cualquier embate».
Defensores de ley
[…] No hay entidad que le haga sombra a
FADEEAC […]
[…] El Centro de Capacitación concretó
una etapa gloriosa […]
[…] El conductor de un camión tiene mucha
responsabilidad […]