Desvíos térmicos durante el traslado comprometen la estabilidad de biológicos y medicamentos sensibles.
El transporte refrigerado de productos farmacéuticos se convirtió en un punto crítico del control sanitario. Vacunas, biológicos y medicamentos sensibles deben mantenerse dentro de rangos térmicos estrictos y demostrar que esa condición se preservó durante todo el trayecto.
La magnitud del problema es significativa. Datos difundidos por la empresa logística Cargosense indican que el 25% de las vacunas llega a destino con eficacia degradada por fallas en la cadena de frío, mientras que el 30% de los medicamentos sensibles descartados se pierde por problemas logísticos.
En este sector, una desviación de temperatura no implica solo pérdida económica. Significa producto no liberable, riesgo sanitario y posibles incumplimientos de las Buenas Prácticas de Distribución, conocidas como GDP, además de exposición a sanciones regulatorias.
Según explicó José Carlos Gómez, director de Ventas LAR Norte de Thermo King, comprender la evolución del transporte refrigerado permite a los actores de la cadena farmacéutica anticipar cambios regulatorios, fortalecer la confiabilidad operativa y preservar el valor terapéutico de los productos.
El directivo señaló que los operadores logísticos ya no compiten únicamente por tiempos de entrega o cobertura geográfica. De acuerdo con su análisis, el diferencial pasa por garantizar integridad térmica documentada, reducir eventos de no conformidad y aportar evidencia verificable ante auditorías sanitarias.
Entre los cambios en curso figuran sistemas de monitoreo en tiempo real con sensores y telemetría, visibilidad continua de la temperatura durante el traslado y configuraciones multitemperatura que permiten transportar productos con distintos rangos térmicos sin comprometer su validación.




